CAMPAÑA “LENIN VIVE” ORGANIZADA 

POR AL JUVENTUD DEL 26 DE MARZO

El pasado 21 de enero se cumplieron 88 años de la desaparición física del camarada Vladimir Ilich Uliánov  conocido mundialmente como Lenin. La Juventud del 26 en esta oportunidad se propone elevar el inmenso legado teórico y práctico trayéndolo a la actualidad y sobre todas las cosas demostrar que la vigencia de su pensamiento y de su praxis está intacta y latente en todos los revolucionarios. No pretendemos con esta Campaña “Lenin Vive” saturar de frases célebres o atiborrar de reflexiones románticas evocando las instancias del glorioso Octubre de 1917 aisladas en el tiempo o con ideas abstractas despegadas totalmente (y adrede) del presente proceso uruguayo. Queremos rescatar al revolucionario cabal, rescatar al propulsor y ejecutor de la primera revolución socialista del mundo que modificaría la historia de la humanidad para siempre pero con las extremidades inferiores bien afirmadas en lo contemporáneo. Y recordar fundamentalmente que la vigencia de Lenin crece y se desarrolla, cada vez tiene más validez y más vigor, porque el leninismo como ciencia tiene una respuesta para todos los problemas de la humanidad.
Concentraré ahora mis líneas en especificar algunos aspectos que tanto abarcó Lenin en su inagotable bibliografía personal como lo es el movimiento obrero. Traeremos a colación un texto titulado “El imperialismo y la escisión del socialismo” (Octubre de 1916)  como forma de comprender fehacientemente el surgimiento y la función que cumplen reformistas, oportunistas y pequeño burgueses en el seno del movimiento obrero.
A modo de introducción a este material debemos señalar que el actual sistema de dominación capitalista se sustenta en buena medida en la sutil captación que realiza mediante generosas dadivas tanto a políticos como a las capas superiores del movimiento obrero como método eficiente para asegurar la “paz social” y perpetuar la explotación del hombre por el hombre. Pero, que implicancia tiene esto con el imperialismo?  Así lo explica Lenin: “los oportunistas son, objetivamente, una parte de la pequeña burguesía y de algunas capas de la clase obrera, parte sobornada con las superganancias imperialistas, convertida en perros guardianes del capitalismo, en elemento corruptor del movimiento obrero.” Lenin define al oportunismo y pone al desnudo la relación económica de estos con la burguesía imperialista. De esta cita podemos extraer la comprensión más clara que envuelve hoy por hoy al movimiento obrero uruguayo. ¿ Como explicar entonces que el PIT-CNT haya apoyado en los últimos años los emprendimientos de capitales transnacionales que vienen a expoliar nuestros recursos naturales y a hacer usufructo de la mano obra barata pagando míseros sueldos a los trabajadores? ¿Como puede pasar inadvertido la instalación en el país de  Botnia, Aratirí y  Montes del plata, o cualquier inversión extranjera que genere un daño a nuestro país? Imposible es no contestar esta pregunta introduciendo en ella el concepto de “paz social”, condición indispensable para que los capitales expoliadores puedan obtener la mayor ganancia sin que nadie  oponga  la menor resistencia. Debemos comprender la dimensión  de este fenómeno al cual nos enfrentamos, la burguesía ha comprendido perfectamente que capturar al enemigo es mejor que destruirlo y de este modo actúa. Dominan la cabeza de estas capas superiores de la clase obrera y los cautivan con cargos en el Estado, este mismo procedimiento de conjunción de intereses entre el capital y el trabajo genera patrones progresistas y sindicalistas capitalistas, composición que impide la visión estratégica del movimiento obrero y desarrollan su labor como adiestrados agentes antirevolucionarios  con su prácticas de conciliación de clases. La paz social es hija de la conciliación de clases, donde los oportunistas pretenden demostrar que no debe haber confrontación entre las clases y que los burgueses y los obreros tienen los mismos intereses, además de sumergir a la gran masa obrera en una regresión ideológica al punto de soportar que una “dirigente sindical” insulte y agravie a sus propios compañeros de clase y no se resuelva ninguna medida de sanción para semejante injuria. Pero, al fin allí tienen su tan célebre “unidad” a la que tantos testarudos “clasistas” todavía defienden y avalan. 
Lenin también nos aporta acerca de la unidad en el movimiento obrero y nos clarifica con quienes no debemos sentirnos unitarios y a quien no debemos llamar compañeros. Cito al maestro quien aquí refuta a Kautsky: “Vuestra prédica de la “unidad” con los oportunistas, (…) es, objetivamente, la defensa de la esclavización de los obreros por la burguesía imperialista a través de sus mejores agentes en el movimiento obrero”. Aquí constatamos como ya en aquellos años los oportunistas utilizaban engañosamente el concepto de unidad ante la gran masa obrera para evitar críticas en su accionar y apaciguar las reivindicaciones de las tendencias más radicales dentro del movimiento obrero. Entonces, cabría la pregunta: ¿en que se basa la unidad del PIT-CNT? Básicamente en darle las espaldas a los trabajadores, en romper huelgas, en decretar la esencialidad, en criminalizar la protesta y la justa reivindicación de los trabajadores. La misma unidad que viaja con patrones y empresarios al exterior, que apoya al gobierno cuando privatiza los sectores esenciales del Estado, la misma unidad que desvía la atención del movimiento obrero y le hace creer que la mejor aspiración puede ser la negociación colectiva donde se plasma en mayor grado  la Triple alianza contra los trabajadores, el propio PIT-CNT, las patronales y el gobierno. La idéntica unidad  que sustituye el histórico vocabulario de la clase obrera como  los son  términos como, lucha de clases, revolución y dictadura del proletariado, la unidad que no explica a los trabajadores su proyección política,  que ellos son los destinados a sepultar al capitalismo y construir sobre sus ruinas la sociedad sin explotados ni explotadores.
 Lenin describe al imperialismo como la fase superior del capitalismo que  se basa en el dominio del capital financiero y destaca que la tendencia de las potencias imperialistas es la anexión no solo con países agrarios, sino con toda clase de países. Lenin niega a Kautsky quien separa la política imperialista de su economía y pone al descubierto su “vulgar reformismo burgués” mientras fundamenta su acusación: “El propósito y el objeto de esta falsedad teórica se reducen exclusivamente a disimular las contradicciones más profundas del imperialismo y a justificar de este modo la teoría de la “unidad” con sus apologistas: con los oportunistas y socialchovinistas descarados”.  La ruptura y el alejamiento del marxismo por parte de aquellos dirigentes se traslada a nuestros días y es perfectamente aplicable a los dirigentes progresistas así como de la “aristocracia obrera” que estafa diariamente a la masa trabajadora, su retroceso ideológico y moral corrompe a la mayoría de los trabajadores inculcando las posturas conciliadoras y sosteniendo una falsa unidad con quienes condenan a la miseria y al hambre  a los obreros.
Ya casi terminando su trabajo “El imperialismo y la escisión del socialismo”, Lenin nos indica cómo debemos actuar ante la masa más atrasada en la comprensión de estos fenómenos, a las que de forma honesta siguen confiando en sus dirigentes y en aquellos que descontentos no encuentran un lugar de confrontación  verdadera. Cito: “Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden de hecho los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que extienden ideas e influencias burguesas, que, en realidad son aliados y agentes de la burguesía, de este modo enseñamos a las masas a comprender cuales son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y la revolución…”. Ante esta verdad inobjetable, nada más podría agregar.   
Debemos hacer énfasis en este tipo de texto y adaptarlo a la realidad para rescatar a Lenin como lo que es, la vigencia absoluta del pensamiento revolucionario mundial. Tenemos el compromiso de aterrizar los conceptos que atañen al movimiento obrero desde la existencia misma de la fase superior del capitalismo, el imperialismo. Profundizar la discusión sobre el modelo de sindicalismo que queremos, abocarnos a la construcción del mismo como un movimiento anticapitalista y que vuelva a poner sobre el tapete los temas que lo vinculan con la toma del poder político para sepultar definitivamente al capitalismo. Se debe retomar el debate en torno a los métodos de lucha, a las vías de la revolución, a la decisión indeclinable de avanzar directamente hacia la Liberación Nacional y el Socialismo.
Así  se debe retomar y homenajear a Lenin, luchando y confrontando contra los oportunistas, reformistas y pequeño burgueses en el movimiento obrero y en el plano político. No basta con decir “soy marxista leninista” cuando se es parte de un gobierno pro-imperialista , no alcanza con autodenominarse “clasista” y recurrir toda la vida al PIT-CNT como eternos conciliadores para no romper con la unidad que entrega la legítima lucha de los trabajadores.
Confrontación, lucha y organización!
Por la Liberación Nacional y el Socialismo!
LENIN VIVE!
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