AL GOBIERNO NO LE INTERESA LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

Si algo está claro es que el libre mercado y la libertad proporcionada para obtener tierras al gran capital, no resuelve los problemas de alimentación de la población y del pueblo uruguayo, que en los últimos años en las franjas más pobres de los trabajadores, ha perdido en su capacidad alimenticia.

Si algo, se ha ido aclarando en todo este tiempo que las maniobras del gobierno para detener la inflación pueden mejorar circunstancialmente la imagen manejada desde el poder de los medios de comunicación, el impacto negativo de la suba de los precios en los alimentos ha tenido muy poco alcance, ante el control inflacionario y mucho menos para la vida y el salario de los trabajadores.
Ello muestra en forma muy concreta, como el gobierno no tiene políticas ni tampoco la preocupación sobre la producción de alimentos al consumo provenientes del campo.
La razón principal es por supuesto el tema de la tierra, la granja, y la producción en general de alimentos que no es una prioridad dentro de las políticas financieras. 
Los rubros principales están regidos por si son posibles o no las exportaciones y la obtención de buenos precios internacionales. Si ello no es así la posibilidad de inversión y desarrollo se desestima, causando grandes perjuicios para la población y en forma análoga para el conjunto de la economía, sujeta férreamente al control financiero nacional e internacional.
La transferencia de tierras a inversores capitalistas foráneos, la emigración sostenida desde el campo a la ciudad en los últimos años, ha agravado la crisis social en nuestro país, en la medida que la riqueza continua concentrándose y los dueños de la tierra han pasado a ser grandes capitalistas extranjeros, y monopolios pertenecientes a la minería.
La protección para los pequeños productores no existe, y se los deja en inferioridad de condiciones para afrontar sus gastos, las inclemencias del tiempo, y atraso técnico. Al tiempo que se pierde una importante capacidad de acumulación y conocimiento técnico en productores y sus familias que abandonan su actividad, perdiendo sus tierras.
Los datos últimos del campo uruguayo muestran que en la última década más de 10 mil productores pequeños abandonaron el campo.
Es evidente que la estructura capitalista del campo y los cambios en las últimas décadas ha beneficiado mucho más a los grandes empresarios, pues lo que se va mostrando con cada vez mayor evidencia que muchos de ellos ni siquiera viven en sus propiedades.
Si algo está claro es que el libre mercado y la libertad proporcionada para obtener tierras al gran capital, no resuelve los problemas de alimentación de la población y del pueblo uruguayo, que en los últimos años en las franjas más pobres de los trabajadores, ha perdido en su capacidad alimenticia.
Esto el gobierno uruguayo del Frente Amplio lo sabe, pero su opción naturalmente ha sido otra.
Ni siquiera ha optado por las enormes carteras de tierras del estado, para intentar una tímida solución para el agro y la producción de alimentos. La razón es sencilla las exigencias de la política económica que han sostenidos los gobiernos del Frente Amplio en estos tiempos por parte del FMI y los bancos internacionales no se los permite.
Se olvidaron que solo un cambio radical y la estructura de la tierra puede resolver la alimentación para los orientales en la patria de Artigas.
Renegaron de Artigas, y de las posibilidades de un rumbo propio e independiente con una claro orientación socialista. Esto es lo que hay que recuperar, para que

haya patria.

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