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“LA PRIMERA VEZ QUE ME ENGAÑES LA CULPA SERÁ TUYA, LA SEGUNDA VEZ LA CULPA SERÁ MÍA”

“Ni la utilidad de mentir es sólida, ni el mal de la verdad perjudica mucho tiempo”

Un brindis por la impunidad
Hay tantas cosas que no se dicen. Hay tantos errores garrafales cometidos por los dirigentes de izquierda sin autocrítica. Hay tanta mentira tapada que da pena la manera como se sigue engañando al pueblo uruguayo.

Los dirigentes oportunistas del Frente Amplio,dicen algunas verdades a medias, hasta hoy eluden hablar en serio de la historia del proceso uruguayo con espíritu autocrítico, evitan poner sobre la mesa sus responsabilidades históricas.¿Cuál es la razón por la cual la izquierda evita analizar el pasado reciente en profundidad, separando lo principal de los secundario, lo fundamental de lo anecdotario?

La hipocresía de estos dirigentes del Frente Ampliode convocar a una marcha en defensa de los derechos humanos, después de ocho años de gobierno frenteamplistacontando con las mayorías parlamentarias. Con Gobiernos democráticos en toda la región como el Argentino, que si tomó medidas claras y verdaderas para esclarecer y condenar a los militares fascistas violadores de los derechos humanos en ese país.     

El único objetivo que los dirigentes del Frente Amplioy de sus organizaciones sociales PIT CNTy FEUU pretenden al ocultarle la verdad al pueblo uruguayo, es seguirlo confundiendo y engañándole para seguir obteniendo favores electorales ante el resucitar al mismo viejo fantasma de los “derechos humanos” del pasado. De una dictadura que ya fue hace decenas de años, y que no pocos dirigentes de esta misma izquierda, contribuyeron a encumbrar, les abrieron las puertas de par en par en aquel momento, los apoyaron y les dieron su voto de confianza.

¿Quién puede negar esto cuando hay documentos, editoriales, cartas, y discursos floridos? 

Hay grandes verdades que a su vez son grandes errores políticos en la historia de las fuerzas populares uruguayas, allí fue el origen de estos otros errores de hoy.

Después de mucho tiempo se ha ido conociendo poco a poco, cual fue la verdad de las conversaciones mantenidas por un grupo de dirigentes del MLN Tupamaros en el Cuartel Florida. La carta elaborada por Fernández Huidobro, hablando las maravillas acerca de los militares jóvenes y progresistas que había conocido y de su poder de convencimiento e influencia sobre aquellos imberbes militares. Esta carta de Huidobro —uno de los principales propulsores de la rendición incondicional del MLN, circuló ampliamente entre la militancia tupamara que entre sorprendida e incrédula no comprendía el por que del cambio de la organización.

De aquellas conversaciones iniciales, cuando Fernández Huidobro, salía fuera de los cuarteles y regresaba después de haberse contactado con otros compañeros que aún estaban en libertad, surgieron amistades entre tupamaros y militares que hasta hoy perduran. Desde el Batallón Florida, juntos actuaron contra el poder político, poniendo preso a Jorge Batlle, encarcelando agentes financieros por especulaciones financieras y los llamados “ilícitos económicos”.  

Todo ello falsamente defendido hasta el día de hoy por estos dirigentes tupamaros para “detener la tortura”, posiblemente la de ellos, por que en los cuarteles se siguió torturando y asesinando sin contemplaciones de ninguna clase.

Apoyo a los Comunicados 4 y 7 de la Fuerzas Conjuntas que conducirían al golpe de estado en Uruguay.

El 7 de abril de 1973 en General Flores y Garibaldien un mitin de la UJC, durante un discurso pronunciado por el Secretario General delPartido Comunista Uruguayo, con una gran consigna que decía ¡Que caiga la rosca y la patria se levante, Rodney Arismendi decía:

“Y cuando a lo largo de ese proceso, en el mes de febrero último, la Repúblicareencuentra al borde de la guerra civil, el Sr. Bordaberry llama al pueblo para que lo rodee ya las tropas para apoyar su poder rosquero, es la palabra del Frente Amplio que sale con la orientación clara reclamando la renuncia de Bordaberry y el camino de la unidad de civiles y militares por un programa de pacificación, de libertad y de grandes soluciones. (aplausos).

¿Qué quedó de aquel imponente poder de la rosca? ¿Qué quedó de aquella oligarquía todopoderosa que en vísperas electorales llenaba las calles con sus cánticos y con sus gritos y mandaba sus bandas fascistas a asesinar??Que quedó de todo aquello que significaba la imponencia de un edificio de cimientos podridos? Quedo una nueva realidad en la vida nacional, una perspectiva nueva, pero la presencia de un pueblo que sabe su camino, que a la voz del Frente Amplio en febrero se suma paralelamente, el 29 de marzo, sin vinculación política concreta, la voz de la CNT y de las organizaciones populares.

La divisoria no es entre civiles y militares, no; no es así. El problema no es entre civiles y militares. Quienes plantean el problema en esta encerrona olvidan las auténticas divisiones sociales y políticas entre oligarquía y pueblo, patria e imperialismo.

Ya habían pasado dos meses desde los comunicados 4 y 7 de los militares golpistas y sin embargo el Partido Comunista seguía al firme con su apoyo a los militares supuestamente “peruanistas”.    

Partido Comunista

Editorial del diario El Popular, el 11 de febrero de 1973.

Consideramos que el dilema no es entre poder civil y poder militar, que la divisoria es entre oligarquía y pueblo, y que dentro de este caben indudablemente todos los militares patriotas que estén con la causa del pueblo, para terminar con el dominio de la rosca oligárquica.

Las Fuerzas Armadas deben reflexionar sobre este hecho: los marxistas-leninistas, los comunistas, los integrantes de la gran corriente del Frente Amplio, estamos de acuerdo en lo esencial con las medidas expuestas por las FF.AA. como salidas inmediatas para la situación que vive la República, y por cierto no incompatibles con la ideología de la clase obrera, sin prejuicio de nuestros ideales finales de establecimiento de una sociedad socialista.

Hoy, como siempre, creemos que para esta obra de auténtica recuperación nacional se necesita el esfuerzo de todos los orientales honestos, sin distinción de civiles o militares, con la única determinación de ser patriota y creer en el Pueblo.

Líber Seregni

Fragmentos del discurso en 8 de Octubre y Comercio, 9 de febrero de 1973.

“La patria es de todos y se conquista luchando junto a todos los verdaderos patriotas. La patria la construye el obrero y el ama de casa, el estudiante y tiene que construirla también el militar y el campesino.

La línea de acción que se ha trazado el Frente Amplio,consiste en prestar su apoyo crítico a todas las instancias económicas, políticas y sociales que beneficien la causa popular. 

Convención Nacional de Trabajadores (CNT)

Declaración del 26 de marzo de 1973

Con esta óptica hemos valorado los Comunicados 4 y 7 de las FFAA donde se percibe la intención de llevar adelante algunos puntos reivindicativos coincidentes con los de nuestro programa. Nunca hemos pensado que somos los únicos que queremos la felicidad de nuestro pueblo y nos satisface mucho que en otros sectores que no son clase obrera, se manifiesten esas inquietudes; tampoco nos asusta que esas coincidencias se expresen no sólo en documentos sino en la lucha diaria por su concreción.

Diario Ahora Partido Demócrata Cristiano (Frente Amplio)

Editorial del 3 de febrero

El planteamiento de Vasconcellos, surge cuando las FFAA perfeccionan ostensiblemente su conciencia de las disyuntivas que Uruguayenfrenta.

Cuando comienzan a distinguir entre quienes aprovechan la crisis y quienes la sufren; entre quienes se han asociado a los intereses extranjeros que nos constriñen y quienes no tienen la suerte distinta de la que corre la sociedad en que vivimos. La opinión pública está a la espera de orientaciones y propuestas de cambio. En la elaboración de éstos, los militares jugarán un papel sin exclusivismos ni mesianismos. Mejor, entonces, buscar las modalidades de una participación que puede ser positiva.

Editorial del 14 de febrero La Hora (PDC)

Del análisis de estos párrafos extrajimos la definición, que desde el primer momento la calificamos de “propuesta de cambio”. En nuestro entender este análisis sistemático de la problemática nacional y sus posibles soluciones tiene el carácter de una importante aportación a la tarea común de encontrarle una salida al país.

El apoyo a los comunicados militares 4 y 7 y las responsabilidades del Pacto del Club Naval son algunos de los principales hechos históricos del proceso uruguayo que deben tenerse en cuenta y utilizados políticamente en el debate de la caducidad.

El diario Popular y el Partido Comunista apoyaron los comunicados 4 y 7 emitidos por los militares en 1973, en los que desconocían la autoridad del gobierno y manifestaban su voluntad de participar en el gobierno.

Cuando se emitieron los comunicados 4 y 7, el Partido Comunista “tomó partido con mucha fuerza por los comunicados e incluso llegó a tomar distancia del FA en esa decisión”.

El Pacto del Club Naval es otro de los episodios que implica enromes responsabilidades sobre la salida de la dictadura.

“La negociación del Pacto del Club Naval es bastante oscura porque no hay actas; sólo hay algunas de las negociaciones del Parque Hotel, en las que se puede ver el tono en el que se negociaba”.

En el Pacto del Club Naval fuera el Frente Amplio, y el Partido Colorado, sin la participación de los blancos acordaron con los militares la salida de la dictadura sin exigirles responsabilidades a los violadores de los derechos humanos.

Transcurría el año 1984, cuando la situación política de la dictadura se había hecho especialmente tensa, debido a la impopularidad creciente de la dictadura militar, especialmente después de la ruptura del régimen cambiario que se venía aplicando, una ruptura que dejó a mucha gente gravemente endeudada o sencillamente quebrada.

A la impopularidad creciente de la dictadura se sumaba la presión ejercida desde el exterior por una cantidad de países, comenzando por Estados Unidos, con su embargo de armas, a fin de obtener lo que se consideraba una imprescindible y urgente democratización de Uruguay.

La dictadura militar había prometido la realización de elecciones libres a fines del año 1984, sobre la base de un cronograma de medidas que se había cumplido sólo en parte y que había sufrido reveses graves, para la dictadura, comenzando por el gran fiasco del rechazo popular en el año 1980 del Proyecto de Constitución elaborado por los militares y siguiendo por el fracaso de las conversaciones que se llevaron a cabo en el año 1983 en el Parque Hotel, entre el Gobierno y los representantes de los partidos políticos que a la fecha de las conversaciones se consideraban habilitados para intervenir en la contienda electoral.

En el ínterin se había producido el colapso y la retirada ominosa del poder del régimen militar argentino, después de la derrota sufrida en la guerra de las Malvinas.

Los apoyos al régimen militar uruguayo iban desapareciendo uno a uno, mientras la fecha de las elecciones prometidas se acercaba inexorablemente.

En medio de esta situación de soledad de los militares, del fracaso y la derrota, el poder político de los partidos y sus dirigentes tenían la gran oportunidad, sobre todo el Frente Amplio de exigir sin titubeos ni reparos de ninguna clase, el enjuiciamiento y el castigo a los militares violadores de los derechos humanos y de quienes habían cometido crímenes de lesa humanidad. ¿Por qué no lo hicieron, si conocían perfectamente a esa altura, los asesinatos, violaciones a los derechos humanos, desapariciones forzadas de militantes y hasta de niños cometidos por los militares uruguayos.

En el momento de mayor debilidad de los militares los representantes frenteamplistas, no tuvieron el valor de exigir a los militares la entrega del poder sin condiciones de ninguna clase.     


Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.

La ley 15.848 de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, popularmente conocida como “Ley de Caducidad” y llamada peyorativamente“Ley de Impunidad” por sus detractores,1 2 3 4 es una ley dictada en Uruguay en 1986 mediante la cual se estableció la caducidad del “ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto”.

Fue propuesta por el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, corredactada por legisladores de los dos principales partidos políticos de entonces, el Partido Colorado y el Partido Nacional, y defendida por el máximo líder de este último, Wilson Ferreira Aldunate.

En 1989, luego de una campaña de recolección de firmas y adhesiones a cargo de los movimientos sociales y políticos relacionados con la izquierda, se realizó en un referéndum con el objetivo de revocar la ley. El resultado del referéndum fue favorable al mantenimiento de la ley, que permaneció vigente.

A mediados de 2007 se realizó una campaña para plebiscitar una enmienda constitucional que anularía parcialmente la ley, lo que hubiese implicado efectos retroactivos, entre ellos la negación de la cosa juzgada. El 14 de junio de 2009 la Corte Electoral confirmó que se habían alcanzado las firmas para realizar este plebiscito. El mismo tuvo lugar junto a las elecciones nacionales uruguayas, el 25 de octubre de 2009, pero en la votación simultánea con las elecciones de 2009 el plebiscito no aprobó la reforma.

En 2010 el Frente Amplio presentó un proyecto de ley interpretativo de la Constitución que, en los hechos, anulaba los artículos 1º, 3º y 4º de la ley. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto con el voto favorable de los 50 diputados oficialistas.

En 2011 el proyecto fue aprobado con modificaciones por el Senado, por lo que tuvo que volver a la Cámara de Diputados, donde no obtuvo los votos para su aprobación definitiva. Finalmente, el 27 de octubre de 2011, el Parlamento aprobó la ley N° 18.831, de “restablecimiento para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985”, que catalogó esos delitos como de lesa humanidad.

Si bien la ley nunca fue había sido anulada ni derogada, los hechos ocurridos en el año 2011 determinaron que sus efectos fueran eliminados del ordenamiento jurídico del Uruguay hasta el año 2013, en que la Suprema Corte de Justiciadeclaró inconstitucionales dos artículos de la Ley 18.831.9 Esto puede tener la consecuencia de que deban archivarse las causas abiertas desde 2011 a policías y militares por delitos cometidos durante la dictadura.

La Suprema Corte de Justicia, competente para declarar la inconstitucionalidad de las leyes, se pronunció en 1988 en el sentido de que la Ley de Caducidad no era inconstitucional; pero más tarde, en 2009, declaró que lo era. En Uruguay la inconstitucionalidad de las leyes es declarada caso a caso y no tiene efectos generales derogatorios, sino que solamente hace inaplicable la ley para el caso respectivo.

El 2 de mayo de 1988 la Suprema Corte de Justicia falló por primera vez sobre la constitucionalidad de la ley en uno de los casos sometidos a su resolución. Rechazó la inconstitucionalidad en un fallo dividido, ya que de los cinco miembros del cuerpo, Rafael Addiego Bruno, Armando Tommasino y NelsonNicoliello opinaron que la norma era constitucional, mientras que Jacinta Balbela de Delgue y Nelson García Otero sostuvieron que la ley era inconstitucional.25 El argumento de la mayoría fue que la ley es, en esencia, más allá de la terminología utilizada en su texto, una ley de amnistía, instituto admitido constitucionalmente, y que la intervención del Poder Ejecutivo no viola la autonomía del Poder Judicial,ya que los titulares de la pretensión punitiva del Estado, a la que la ley declara caducada, no son los jueces, sino los fiscales.  

Quienes presentaron recursos inconstitucionalidad ante la Suprema Cortealegaban que la ley: reconocía la “lógica de los hechos” como fuente de Derecho,cuando en Uruguay ni la costumbre ni la jurisprudencia son fuentes de derecho; intentaba interferir con investigaciones llevadas a cabo por el Poder Judicial; atentaba contra el artículo 8º de la Constitución, el cual expresa que “Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”; establecía un procedimiento preceptivo de pronunciamiento del Poder Ejecutivopara resolver si los casos investigados por la Justicia se encuentran o no amparados por la caducidad, lo que constituye una gruesa violación de la separación de poderes.

No podía considerarse como una ley de amnistía en tanto, para que una ley pueda considerarse como perteneciente a esta categoría, debe estar redactada de forma en que sea explícita su condición de tal, además de haber sido aprobada por 2/3 de la Asamblea General, siguiendo lo establecido por el artículo 85º, númeral 14º de la Constitución.

Si era una ley de amnistía, entonces esa misma circunstancia la hacía inconstitucional porque el Poder Legislativo había rechazado el mismo año la amnistía de esos delitos, cuando fue propuesta por el Ejecutivo, la Constitución no permite volver a presentar, en la misma legislatura, un proyecto que el PoderLegislativo rechazó.

Otra perla sobre la Ley de Caducidad,  CAP-L no vota.

El 15 de noviembre la CAP-Lde Fernández Huidobro, definió que no votaría el proyecto de ley interpretativa de la ley de caducidad. La Dirección Nacional del sector que lidera Eleuterio Fernández Huidobro emitió un comunicado en el que sostiene que el medio elegido en la búsqueda de solución parlamentaria no conduce al fin buscado.

También señala que para eliminar los efectos de la ley de caducidad la CAP-Lconsidera necesario que exista un pronunciamiento popular. “La solución jurídica y política a este tema debe necesariamente respetar nuestra Constitución y los Principios de nuestro Ordenamiento Jurídico y a la vez ser avalada indefectiblemente por un pronunciamento popular de Democracia Directa”, dice la declaración.

Con esta decisión se confirmó que ya son tres los senadores del FA que no votarán el proyecto de ley interpretativo: Fernández Huidobro, Rodolfo Nin Novoa y Jorge Saravia.

La declaración de la CAP-Ltambién insta a presentar recursos de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia. “Tomando en cuenta las últimas sentencias de Inconstitucionalidad sobre la Ley de Caducidad de la Suprema Corte de Justicia, convocamos publicamente a todas aquellas víctimas y familiares de víctimas del terrorismo de Estado en nuestro país, que así lo entiendan pertinente a que presenten los recursos legales correspondientes,ya sea aquellos que no se hayan presentado o lo hayan hecho y por efecto de la Ley de Caducidad no hayan sido atendidos sus reclamos”, afirma el texto.

Fernández Huidobro dejará la banca tras votar por disciplina partidaria la anulación de la ley de Caducidad Saravia será enviado al Tribunal de Conducta Política y expulsado del FA

El Frente Amplio logró los votos para anular la Ley de Caducidad en el Senado. Pero quedó herido tras el anuncio de Eleuterio Fernández Huidobrode que renunciará a la banca. En tanto, Jorge Saravia será expulsado en las próximas semanas.

A la hora 22.25, con los votos de 16 de los 17 senadores del Frente Amplio, el Senado aprobó el proyecto interpretativo que deja sin efecto los artículos 1°, 3° y 4° de la ley de Caducidad, vigente desde el 22 de diciembre de 1986.

Los argumentos de Saravia y Fernández Huidobro fueron en el mismo sentido: el proyecto interpretativo desconoce el pronunciamiento de los dos referéndum que ratificaron la ley, en 1989 y 2009.

Apenas se enteró de la decisión de Fernández Huidobro, el presidente José Mujica fue a saludarlo al Palacio Legislativo.

“Vine a darle un abrazo a un viejo compañero, me parece que tenía que hacerlo. La decisión de dejar la banca es personal”, dijo Mujica al retirarse del Parlamento.

Fuentes del entorno de Fernández Huidobro dijeron al diario El País que el presidente apoyó la decisión de su ex compañero del MLN-Tupamaro.

Fernández Huidobro dijo que la principal discrepancia con el proyecto es por “el respeto a la soberanía popular, para nosotros eso es sagrado y es casi un programa de principios”, afirmó luego de anunciar su renuncia.

“No nos queda otra vía que, al lado de nuestro voto junto a la mayoría del Frente Amplio, renunciar a la banca como una señal de cierta coherencia”, indicó el legislador.

Fernández Huidobro se comunicó vía telefónica con el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, para informarle su decisión. Rosadilla pertenece a la CAP-L, el sector que líder a Fernández Huidobro.

Al culminar su discurso, Fernández Huidobro recibió el saludo de varios senadores del Frente Amplio. En el ambulatorio, también fue saludado por funcionarios y secretarios de bancadas de todos los partidos.

“Este proyecto es una timba jurídica, un disparate jurídico. ¿Me pregunto si no se juega con el dolor de las familias de los desaparecidos? ¿Esto va a encontrar a los desaparecidos? ¿Una violación de la Constitución soluciona el tema de otra violación constitucional? Diego Lamas decía que la urna es sagrada aunque esté en contra de uno”, sostuvo Saravia en un encendido discurso que pronunció en un tono por encima de lo que le es habitual.

En una alusión con referencias al pasado familiar y a sus orígenes nacionalistas, Saravia apuntó que “la expresión del pueblo no se interpreta. Pretender hacerlo es un ataque a la conciencia cívica de mi pueblo, un ataque a la conciencia de la credencial en el bolsillo que surge de las guerras de 1897 y la reforma electoral de 1898, la revolución de 1904 y la Constitución de 1917. No se puede pasar por encima de eso. Es un atropello que se va a cometer. La soberanía radica en la Nación, como dice el artículo 98 de la Constitución”, afirmó.

Saravia criticó a sus compañeros del oficialismo Rodolfo Nin Novoa, para la sesión de ayer pidió licencia y Fernández Huidobro por estar en desacuerdo con el contenido de la ley interpretativa de la Caducidady votar a favor por disciplina partidaria.

Criticó con extrema dureza al ex presidente Vázquez por sus alusiones a lo que dicen las mayorías. “Es un pensamiento brutal, totalitario decir que el soberano no tiene razón”, destacó.

Dijo Eleuterio Fernández Huidobro: “Uruguay tiene que mirar al futuro. Con un gobierno del FA violamos los derechos humanos todos los días en las cárceles. Tenemos niños abandonados y en circunstancias infrahumanas. Esas son las cosas que tienen que preocupar. No podemos seguir atados al pasado”.

Dijo José Mujica: “como persona, no soy adicto a vivir mirando para atrás, porque la vida siempre es porvenir y todos los días amanece. Pero esa es mi manera de ser. No se la puedo imponer a mis conciudadanos”.

Fernández Huidobro recuerda que “acatamos siempre. A este último plebiscito lo convocamos nosotros, no la Fifa. Perdimos, entonces, si queremos cambiar la ley, corresponde juntar firmas para que la ciudadanía nos acredite lo que votamos o nos diga que no”.

Además, afirmó desde un principio que está convencido de que la Suprema Corte de Justiciadeclarará inconstitucional la iniciativa de ser recurrida, y, en ese caso, “¿qué le decimos a los familiares de las víctimas, a la gente que creó expectativas?”.

Esa es la misma idea que sostiene el presidente José Mujica quien en una entrevista en el diario español El País aseguraba que “como persona, no soy adicto a vivir mirando para atrás, porque la vida siempre es porvenir y todos los días amanece. Pero esa es mi manera de ser. No se la puedo imponer a mis conciudadanos”.

La Primera dama esposa del Presidente, Lucía Topolansky, también declaraba: “No es bueno tener gente vieja en las cárceles”.

La senadora Topolansky dijo que “insistirá” con la idea de que los presos mayores de 70 cumplan prisión domiciliaria.

A escasas horas de que el presidente José Mujicapromulgara la ley que deja sin efectos a la ley de caducidad y que evita que los delitos cometidos durante la dictadura prescriban, su esposa, la senadora Lucía Topolansky, volvió a poner sobre la mesa la idea de que los presos mayores de 70 años sean recluidos en prisión domiciliaria.

Según la versión que recoge la revista Caras y Caretas, en una charla que Topolansky mantuvo con estudiantes de periodismo, la senadora dijo que “insistirán”con esta idea, pero no aclaró de manera explícita si ello incluía o no los militares presos por delitos de la dictadura.

Según declaraciones que recopila esa publicación, Topolanskyseñaló que para ella “lo más importante es la verdad”. En esa línea dijo que no tiene “la cabeza de andar persiguiendo a nadie hasta debajo de la cama”, porque “lo peor que le puede pasar a un ser humano no es que un Juez lo condene a tantos años de cárcel, sino la condena que le infrinja la sociedad”.

La senadora dijo que comparte ese pensamiento con el presidente Mujica y aclaró que ambos coinciden en la idea de que “No es bueno tener gente vieja en las cárceles porque es cuando uno está al final de la vida”.

De acuerdo a la ley de humanización del sistema carcelario, impulsada durante el gobierno de Tabaré Vázquez, los mayores de 70 años pueden acogerse al arresto domiciliario. Justamente para evitar que militares y civiles que cometieron violaciones a los Derechos Humanos pudieran verse beneficiados, se introdujo un aditivo que los excluía.

Madrid, 25 de abril de 2011

Mujica: “No Soy Verdugo De Ancianos”

El presidente José Mujica sigue en Brasil y ayer, además de hablar sobre temas comerciales y regionales, volvió a reiterar su postura acerca de los ancianos que están cumpliendo pena en prisión. Mujica señaló que no es “verdugo de ancianos” y que si tuviera potestad no los mantendría en prisión.

Durante una reunión con militantes de izquierda en Porto Alegre, Mujica reiteró una opinión que ya había expresado en 2009 durante una visita en Chile, donde al respecto había declarado: “A mí no me interesa la gente presa, me interesa la verdad. Porque la verdad es la forma superior de castigo para los que son responsables de los atropellos. Ya han pasado muchos años desde los hechos y detesto tener ancianos presos”.

Esta vez volvió a referirse al tema y señaló que está a favor de liberar a los ancianos que están en la cárcel, incluso si se trata de violadores de los derechos humanos. “Quiero que los orientales se encuentren, que no se tengan que odiar; quiero que las generaciones que vengan aprendan de nuestros propios errores, y que cometan los suyos, pero no los nuestros”,indicó el presidente, según publica el portal Subrayado.

Dijo, luego, que él respeta a todos los uruguayos, “sean blancos, colorados, verdes, amarillos, los que están acá (en Porto Alegre), los que están allá (en Uruguay), los que me votan y los que me putean”.

Justo en ese momento uno de los presentes en el encuentro interrumpió a Mujica y cuestionó: “Yo no doblo el pescuezo… ¿Van a seguir detenidos los delincuentes, independiente de que sean viejitos de más de setenta años?”.

Mujica contestó: “De mi parte no tengo fuerza para disponer lo contrario, pero yo discrepo. Si pudiera, no tendría preso a hombres de 80 años para arriba, pero yo no soy dueño del país… Pero digo lo que pienso; yo no soy verdugo de ancianos”.

Antes, el presidente había reflexionado: “Mi prioridad son los nietos que no voy a tener. No puedo vivir angustiado, sólo mirando para atrás. Mi angustia son los que van a venir. Porque el mundo del pasado no lo puedo arreglar. Si acaso puedo ayudar a que el mundo del mañana sea un poco mejor”.

“No soy verdugo de ancianos”, señaló Mujica.

El lunes 25 de abril de 2011 los militares revelaron el texto de un pacto inconcluso con el MLN

El escrito fue redactado en 1998 por ex guerrilleros e integrantes de la logia Tenientes de Artigas; indica que las víctimas de la dictadura fueron la consecuencia de “una guerra”.

Militares dieron a conocer un texto que fue redactado en 1998 entre dirigentes tupamaros e integrantes de la logia Tenientes de Artigas en procura de sellar el tema de los derechos humanos. El documento salió a la luz luego de que el oficialismo decidiera anular la ley de Caducidad.

El texto al que accedió el diario El Observadorindica que los desaparecidos fueron consecuencia de “una guerra” que existió en el país y por la cual piden a toda la sociedad que asuman su parte de responsabilidad en ella. El pacto no llegó a concretarse pero sentó las bases filosóficas sobre las cuales ambos grupos entendían debía labrarse un acuerdo para cerrar definitivamente las heridas del pasado.

Los tupamaros mantuvieron los contactos con militares al margen de sus compañeros frenteamplistas,así como los Tenientes tampoco pidieron autorización a sus superiores. Varias de las reuniones realizadas entre ambos grupos, se celebraron en la chacra del hoy presidente José Mujica.

Según indica el matutino, el ex presidente Jorge Batlletomó conocimiento de esta iniciativa durante el cumpleaños de uno de los Tenientes que era su amigo. Fue entonces cuando el ex mandatario mantuvo grandes desavenencias con los militares y el acuerdo quedó trunco. Posteriormente Batlle conformó la denominada Comisión para la Paz.

El documento salió a luz pública luego de que varios oficiales retirados resolvieran darlo a conocer luego de que el oficialismo decidiera anular la ley de Caducidad. En el texto sus autores no procuran desentenderse de la responsabilidad que les cabe por los hechos del pasado, pero sostienen que no fueron los únicos protagonistas de aquellos episodios violentos.

Texto íntegro del documento


Las bases del pacto al que el MLN y militares habían llegado en 1998

Definiciones sobre la “guerra” que hubo en Uruguay en las décadas de 1960 y 1970, el reconocimiento formal de que los “desaparecidos” están muertos y las razones que llevaron a su desaparición, y las responsabilidades compartidas por la violencia que vivió el país en el pasado, son algunos de los conceptos que se manejan en un documento de cinco carillas que dirigentes tupamaros y militares integrantes de la logia Tenientes de Artigas redactaron en 1998, como forma de dejar atrás las heridas del pasado. El documento, que publica hoy El Observador, fue divulgado por militares que están molestos con la aprobación de la ley de Caducidad, decisión política del oficialismo que, sostienen estos oficiales, se da de bruces con el espíritu de aquel pacto que no llegó a cerrarse por una serie de circunstancias políticas del momento. A continuación de transcribe íntegro el texto de este documento que se mantuvo en reserva por más de una década:

“Los abajo firmantes queremos dar a conocimiento público lo siguiente:

Desde hace ya un tiempo hemos venido realizando contactos de carácter reservado con miembros de la FF.AA. en actividad y en retiro, a quienes conocimos en oportunidad de los enfrentamientos armados, con el propósito de conocer el destino de los Desaparecidos. En dicha misión han participado un importante número de personas pertenecientes a ambas partes y se ha procurado no hacer caudal partidista o personal del tratamiento de este delicadísimo tema.

Quienes suscribimos esta declaración estamos en condiciones de asegurar que oficiales de las tres fuerzas y de distintas jerarquías, a quienes conocemos desde hace muchos años y de quienes sabemos su condición de combatientes, nos aseguraron que los siguientes compañeros están muertos.

Luego de varias y muy duras discusiones, también hemos convenido dar a conocer algunos conceptos a los que hemos arribado de consuno, aunque guardando igualmente serias discrepancias en torno al análisis del pasado.

Lo hacemos con el anhelo de colaborar en la mejor comprensión de estas difíciles páginas de la historia de los orientales; con intención pacificadora y espíritu reconciliatorio.

Observamos que una gran mayoría de los actores políticos y sociales que se muestran interesados en resolver el hecho de los desaparecidos, parecen abroquelados en alguna de estas dos siguientes posiciones simplificadoras: unos en el maniqueísmo de que “los muertos buenos son los nuestros y mal muertos están; los de ellos son malos muertos y bien muertos están”, y otros por el contrario han impulsado, o se han sumado, a la llamada “doctrina de los dos demonios” y muy sueltos de cuerpo declaran: “esos muertos y no son nuestros, ni los unos ni los otros; de ustedes de ambos bandos son los muertos y ahora debéis expiar culpa los unos y los otros, hasta el fin de los tiempos, porque nosotros somos inocentes, nosotros no tenemos nada que ver y repudiamos lo que ustedes han hecho”.

No ponemos en duda de que en ambas posturas hay personas honestas, y es a ellas a quienes están preferentemente dirigidas estas líneas, pero lo que rechazamos y denunciamos es el deliberado uso político que se está haciendo de estas posiciones.

Los muertos, todos ellos, murieron por sus ideales, y tienen razón los familiares de los desaparecidos cuando dicen que no son sólo un asunto de ellos, sino de toda la comunidad.

Por esto queremos descubrir a las falsas izquierdas y falsas derechas que están buscando medrar con el encono eterno, y a los falsos intelectuales y falsos humanistas que haciéndole el juego al gran poder y a la élite política gobernante, asustan a la gente con los dos demonios. Vacíos y limpios de toda culpa, los zorros que gobiernan llaman al pueblo a mantener enhiesto un nuevo tótem – mito – símbolo, alrededor del cual reunir la nueva república: los Desaparecidos; trágico saldo de un enfrentamiento que hubo entre “tupas y milicos”, chivos expiatorios cuya sangre debe ofrendarse a los dioses de la democracia.

Una democracia sana no debe, ni puede, sostenerse tomando de rehenes a los desaparecidos, sino con la paz y el orden que sobrevienen a la verdad y a la justicia en que vive la comunidad.

Es en orden a buscar juntos esa verdad y esa justicia, que les pedimos a todos los orientales que nos escuchen en estas reflexiones.

Comencemos por preguntarnos por qué causa fundamental hubo desapariciones de personas. Hubo desapariciones porque aquí hubo una guerra.

Hubo una guerra que partió al mundo en dos y que se le llamó “guerra fría” a nivel planetario, aunque nunca fue declarada pero que aquí se llamó “Interna” y si se llegó a decretar y declarar formalmente. Y fue una guerra que abrió una grieta profundísima que atravesó la nación entera, a todas sus instituciones y su gente, y dejó a cada lado dos trincheras ideológicas, porque la ideología fue la causa eficiente de la guerra: básicamente un enfrentamiento entre el liberalismo y el marxismo, las dos ideologías “modernas” y predominantes en este siglo.

De cualquier manera no se trata aquí de abundar acerca de cuales otras concepciones del hombre y la sociedad se alinearon a cada lado, o cuales de los antagonistas podrían alegar con más razones. Causa Justa para combatir, porque lo que nos ocupa aquí, que es el hecho de las desapariciones, no ocurre, al menos en apariencia inicial por la “jus ad bellum”, sino por el grado de justicia que hubo en desarrollo de guerra misma; la “jus in bello”.

No obstante, es importante ir pensando desde ahora y no perderlo de vista, para analizar más adelante las responsabilidades, si alguien con interés, y con derecho legitimado en el conocimiento, a expresarse sobre los hechos de la guerra, pudo y puede sustraerse de tal manera a un enfrentamiento tan existencial y por ende tan abarcante que, o cayó dentro de la grieta abierta, o quedó entre dos fuegos y entonces sí puede manifestar con razón haber sido inocente y nunca haber siquiera consentido la defensa de ninguna parte. Es muy necesario para juzgar los hechos de una guerra, comprender cuál es su naturaleza.

Muchas veces oímos decir que uno u otro bando atentó contra los derechos humanos o cometió tales o cuales horrores, sin detenerse a considerar que es la guerra en sí misma el peor de los horrores y la violación de los derechos humanos por antonomasia, por eso es que se deban considerar todos los extremos de la Causa Justa para llevarla adelante: última razón, autoridad legítima, posibilidad de éxito.

En la guerra no participan monstruos u hombres desquiciados, sino hombres y mujeres normales, muchos en grado heroico, combatientes o de apoyo, de un lado y del otro, insertos todos en el ambiente propio de la guerra.

Según Clausewits, un pensador clásico y universalmente indiscutido acerca de la naturaleza de la guerra, esta siempre tiene un fin político y es llevada adelante por una decisión política como un instrumento más de su obrar, el cual debe ser el último, precisamente por la violencia que supone.

Es bien claro en nuestro caso la causa y el fin político de la guerra, en que el combate militar fue parte del combate político y en el que ambos bandos excluían la participación de la ideología antagónica en el proyecto propio del destino.

Aquí entre nosotros estuvo en juego la existencia del Ser nacional, entre dos cosmovisiones excluyentes, era una o la otra.

La existencia del Ser es la “legitimidad absoluta”, según Clausewitz, y por ende excluyente de la legitimidad del otro. Dice Smith, sosteniéndose en Heidegger, que al reducir la cuestión política a la categoría de lo existencial, ya no se trata de un enfrentamiento entre dos valores legítimos y en disputa, sino que lo absoluto de lo existencial lleva a que el enemigo sea considerado un “sin valor absoluto”.

El asunto es que esta conclusión tiene total ligazón con la lógica de la guerra y con los medios que en ella se empleen y de lo cual es evidente que no puede sustraerse la política, porque ella determina la sustancialidad de la misma.

La guerra en que está en juego el Ser es entonces un acto de fuerza política, que se retroalimenta con la acción recíproca de los contendientes, y que puede llevar al extremo de que no existan límites al empleo de la fuerza para asegurar la existencia del Ser. Dicho en otras palabras: lo que terminan ordenando los comandantes militares como necesario para vencer al enemigo y asegurar la victoria, no tiene una lógica propia, autónoma de la guerra como fenómeno aislado, sino que está íntimamente ligado a la causa y fin político que le dan, en este caso, legitimidad absoluta.

Con estas nociones que acabamos de exponer y teniéndolas in mente, podemos entrar a considerar ahora cuáles son los principales de la “jus in bello” (ética Tomista), que están en juego en el hecho de las desapariciones de personas.

Debería ser el principio de la proporcionalidad, el que en la toma de decisiones éticas en la guerra, resolviera la tensión existente entre la finalidad de la misma y los medios a emplear.

Sin dejar de considerar el “sin valor absoluto” del enemigo, ya expuesto, de cualquier manera parece evidente que en nuestra guerra el extremo que se debió considerar, es que los medios que llegaran a emplearse, no fueran a invalidar o destruir los valores que el propio fin de la guerra buscaba preservar para el Ser nacional y a la vez que pudiera alcanzarse una paz duradera. Muy difícil dilema, cuya correcta o incorrecta resolución por parte de los combatientes, pueden juzgar, con la sola condición de ser honestos, todos los orientales.

Lamentamos profundamente los muertos y los desaparecidos, los de ambos lados, todos cayeron defendiendo sus ideales, en el error o en el acierto, eso no importa ahora y mucho menos cuando ninguna parte puede alegar total certeza en sus verdades políticas.

Lo que más importa es que ahora ya todos sin distinción, integran con sus cuerpos ese humus espiritual de la tierra, el más fértil y que hace que un país se convierta en Patria para todos los orientales.

No obstante, sin perder de vista el carácter existencial de lo que estaba en juego, y si se compara esta última guerra, de hace ya 25 largos años, con las anteriores de nuestra propia historia, con las contemporáneas y de igual causa ocurridas en los demás países americanos, (algunas aún en curso!), y con todas las de la historia universal; y si también se considera que se llenó una cárcel que fue permanentemente visitada por comisiones internacionales de derechos humanos y que se respetó también la vida de los dirigentes, esta guerra no parece que debiera pasar a la historia como drásticamente cruel.

Nadie puede afirmar que hubiera habido un plan de exterminio o que los desaparecidos hayan sido asesinados con fría premeditación, sino que lo fueron en circunstancias muy diversas y no buscando intencionalmente su muerte.

Respecto al destino de sus restos mortales, estará en el fuero personal de quienes en el futuro aprecien que el tema se haya despolitizado y evalúen posible acercarse a algún familiar que ofrezca garantías de no manipularlo como bandera política, dar alguna respuesta si estuviera en sus posibilidades, este por lo menos es el deseo de quienes participamos de este escrito.

Otro principio de la debida justicia en la guerra que a veces se invoca, es el que en la teoría se denomina “discriminación” y pide que se extremen las medidas para diferenciar entre las personas involucradas en la guerra y las no involucradas. Se alega que algunos desaparecidos no eran combatientes porque no portaban armas y que eran simples militantes políticos, intelectuales o escritores, etc.

Se preguntan los moralistas si un niño que lleva munición al frente debe ser considerado un combatiente. Sin duda lo es y debe a su vez ponderarse la extrema necesidad para atacarlo y con que medios, y aún así el dilema ético es difícil de resolver.

Este punto nos lleva nuevamente a considerar la naturaleza ideológica de la guerra y qué criterio utilizar para diferenciar quiénes están involucrados y quiénes no.

Hay situaciones que parecen claras en este caso, como que se puede hacer más daño al enemigo con una pluma que con un arma, o que quien oculta información acerca de quienes van a usar un arma contra los propios está tan involucrado como estos.

Pero esta línea de razonamiento nos vuelve a nuestras reflexiones iniciales; ¿quiénes pueden haberse sustraído de tal manera de no estar posicionado en alguna de las dos facciones?

Este es el punto que entendemos por crucial para poder dar vuelta definitivamente la página como Nación, sin medias verdades, sin mitos y sin chivos expiatorios.

Quienes estas líneas suscriben, combatientes en el frente de un lado y del otro, hemos sufrido en carne propia la crueldad de la guerra más que todos (la violencia en el cuerpo del enemigo lacera también el alma del buen soldado) y algunos la han sufrido más que ninguno, sin que por ello se reclame condición de víctimas inocentes, sólo reivindicamos se nos reconozca recta intención; buena fe en el fin perseguido, nada más, pero nada menos.

Por esto no aceptamos que ninguna caterva de mal intencionados e hipócritas se declaren inocentes de toda culpa y nos acusen de ser la fuente de todos los males.

Freud pensaba, en sus disquisiciones sobre la guerra, que ella es una acto cultural que pone la agresión humana al servicio de esa cultura, canalizándola hacia lo permitido.

De ahí deduce que la guerra es siempre destructiva porque excluye la inhibición cultural de matar, exime al combatiente de reprimir su pulsión de agresión, es más, las convenciones le reconocen al soldado el derecho de matar.

Pero como acto cultural, la participación no se limita al soldado, sino que recorre una amplia gama que puede ir desde una grave perversión hasta el simple consentimiento “esa forma atenuada de inhumanidad que se caracteriza en parte por un deseo egoísta y pusilánime de auto conservación…”. Es la pretendida manifestación de ser “ajeno a la cultura” de la guerra; sin considerar que incluso las formas inofensivas del consentimiento (como no discutir y seguir la corriente) son afirmaciones del sistema de injusticia. Para sobreponerse a la cultura y comprender los hechos, para que nada semejante vuelva a ocurrir jamás, hay que desenmascarar estas formas “inofensivas” de participación: “sobreponerse a la culpa no puede significar sino mirar de frente la verdad; admitir los hechos sin desestimarlos; reconocer la participación, aunque no hubiese consistido sino en la forma más inofensiva”.

Esta y no la del avestruz parece ser la actitud correcta para escribir y sobre todo superar la página cultural de la guerra entre orientales, si el deseo es la paz duradera y el crecimiento espiritual de la comunidad.

Reflexionemos también acerca de la participación de los otros países de un lado y del otro, con honestidad y rechacemos su manipulación, a la vez que unámonos para denunciarlos como los más grandes violadores de los derechos humanos en este siglo.

Revisemos también con mucho detenimiento y profundidad cuánta es la verdad que dicen las ideologías respecto del hombre y su naturaleza social y política, y cuál es el real alcance de sus aportes en orden a satisfacer sus esperanzas.

Ahora es el tiempo nuevo de retomar con sabiduría, prudencia y sobre todo sin demagogia, la crítica del liberalismo, buscando discernir qué podemos esperar de él y cuál es el mejor camino posible que conduce al destino de los orientales.

Nosotros como combatientes comprometidos con el futuro de la Patria, estaremos vigilantes ante eventuales aviesas maniobras, destinadas a provocar enfrentamientos artificiales que generen desestabilización en la vida institucional, sea cual fuere él, o los partidos de gobierno.

Hermanados en el verdadero Proyecto Artiguista,anhelamos de todo corazón el mejor de los futuros posibles sobre esta bendita tierra para todos los orientales. Los militares, por no poder signar, facultan a los abajo firmantes a hacerlo también en su nombre”.

25 de abril de 2011, Montevideo, Uruguay

Que más se puede decir estimados compañeros y amigos de la radio. Sin comprometer a organización política alguna Nuestra ideología por la que nos guiamos las es la conciencia teórica de la clase obrera, su concepción científica del mundo; es el fundamento de nuestra actividad política, el instrumento de navegación que permite a la nave de esta radio y su comunicación diaria mantener su curso, ver claramente el objetivo final tras el calidoscopio de los asuntos cotidianamente.

Las orientaciones y los principios ideológicos se materializan y manifiestan en la lucha cotidiana. La política “advierte” que se necesita corregir unas u otras nociones teóricas. Sin la práctica, sin la comprobación de las tesis teóricas, la ideología podría petrificarse y quedarse en la etapa del “símbolo de la fe”, sin llegar a convertirse en guía para la acción.

Es inadmisible el menosprecio pragmático de la teoría en aras de alcanzar objetivos políticos, su empleo para justificar los pasos ya dados y no para preparar otros nuevos. Pero, el pragmatismo tiene muchos aspectos. No sólo se revela en la proclamación de la “libertad”respecto a la ideología, sino también en su elogio. El practicismo puro convive a veces con interminables referencias a la ideología. Es sabido como Lenin criticaba con dureza a quienes sustituían “el empleo de consignas políticas activas…por una pedante repetición de la “exposición “de clase” usada en todos los géneros y clases”.

La tendencia a encontrar soluciones a cualesquiera problemas planteados por la vida no el partido no mediante su estudio, sino operando con tesis teóricas, también tergiversa el rostro de las organizaciones. Los revolucionario combaten el sociologismo vulgar, que trata de buscar respuestas a las cuestiones concretas recurriendo a la simple aplicación lógica de uno u otro postulado teórico. Pero la realidad viva es tan diversa, que entender y comprender lo que sucede es posible únicamente utilizando creadoramente la teoría y la experiencia histórica. Esto no lo admite el propio espíritu de la ciencia revolucionaria, si sus conclusiones son empleadas como una justificación para cerrar los ojos ante los procesos reales.

La corrección y validez de la política no siempre se revelan de inmediato. A veces incluso una línea errónea puede ganar popularidad durante un periodo como sucede en estos tiempos. En ocasiones hemos debido soportar importantes presiones de adentro y de afuera de la organización con el fin de obligarnos a seguir determinada política tan sólo por la simple razón de que respondía al estado de ánimo de las masas frenteamplistas en ese momento determinado aunque suscitasen dudas su validez.

Pero finalmente la vida ha demostrado que para ser vanguardia es necesario conservar la iniciativa.

Si la política es dictada por consideraciones pasajeras, coyunturales, las acciones de la organización pueden dar un resultado directamente opuesto al esperado: no estará en condiciones de corregir el rumbo erróneamente elegido, se aparta del pueblo.

Una línea de principio y en cierto momento-esto nos pasó- puede resultar impopular, pero a la postre siempre triunfará. Una organización o un partido que renuncia a los principios a fin de lograr un éxito inmediato o encontrar una salida simple a una situación complicada pueden obtener a veces una ganancia temporal. Más tarde cuando se agota la vía errónea por la que marchaba y es necesario rectificar se revela que parte de los militantes están desorientados y que la propia organización ha retrocedido. Peor es cuando la organización abandona sus principios y pierde su carácter propio, hasta tal punto que es difícil distinguirla de otros partidos.

La aplicación creadora de las ideas leninistas básicas en distintas circunstancias, la táctica diversa y rápida reacción a los cambios políticos, sociales, económicos científicos y tecnológicos que tienen lugar en el mundo son necesarios para dirigir con éxito la lucha. Sin embargo el abandono de los principios  fundamentales en aras de la “creatividad” o la “modernización” puede causar un daño irreparable y frenar su avance.

La declaración de que una organización es fiel a la ideología marxista leninista todavía no significa que en la práctica se desarrollen, de manera justa, y objetiva, la estrategia y la táctica. La teoría puede ayudar a la formulación de la política, pero no da recetas acabadas.

La renuncia a los principios y la minimización del papel que desempeña la ideología conducen al revisionismo; la falta de deseo de abordar la teoría de manera creadora, teniendo, en cuenta las realidades concretas de la lucha, lleva directamente al atolladero del doctrinarismo. Los revolucionarios se empeñan en superar ambos peligros, considerando que la unidad de la teoría y la práctica revolucionarias es la exigencia más importante que se presenta al tipo de organización que han creado.

Nosotros estamos convencidos desde el comienzo de la lucha que cualquier intento de consolidar nuestra posición en la sociedad burguesa haciendo concesiones a los puntos de vista burgueses del Frente Amplio y renunciando al enfoque clasista en materia de democracia, no logra el objetivo, sino que siempre causa gran desorden teórico, ideológico y organizativo en las filas de la organización popular.

Los militares retirados advirtieron el jueves 14 de abril durante la conmemoración del “Día de los caídos en defensa de las instituciones” que la eliminación de la ley de Caducidad provocará una “crisis institucional” y acusaron a los Tupamaros de “incumplir acuerdos” con miembros de las fuerzas armadas.

Este mismo jueves después del acto de los militares retirados, uno de los Tupamaros de la dirección del Movimiento de Liberación Nacional de aquellos años, más comprometidos con las negociaciones, la tregua y la rendición de los ex guerrilleros, el recientemente renunciante al Parlamento Fernández aparecía en todos los grandes medios de prensa intentando explicar actitudes del presente.

Actitudes las cuales jamás se podrán entender y menos explicar, si no se trasladan estos hechos al pasado.

Al Cuartel Florida, desde donde salía Huidobro acompañado por oficiales del Ejercito a entrevistarse con Tupamaros aún libres, y a los acuerdos que hacen referencia los militares retirados.

Ahora estos militares acusan a quienes acordaron con ellos de incumplir la palabra empeñada, y amenazan con dar a conocer esos documentos. Hace poco tiempo precisamente dieron a conocer públicamente uno de estos documentos donde involucran a Fernández Huidobro, proporcionando un informe sobre las características personales que poseían aquellos Tupamaros que pudieran acceder a la dirección de la organización armada, cuando los principales dirigentes Tupamaros habían sido capturados y estaban todos en prisión.

“LO QUE SABEMOS ES UNA GOTA DE AGUA, LO QUE IGNORAMOS ES UN OCÉANO”

FUENTE:
25 de febrero de 2013
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