EN URUGUAY SE CUMPLE LA PROFECÍA DE CARLOS MARX

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Prof. Andrés Freire

Todos los días por calles, campos y plazas, la realidad golpea a la puerta de nuestros ojos, y no es que exageremos los problemas, sino que muchos no quieren ver que seguimos siendo esclavos de marionetas amarradas al poder, esa es la realidad de nuestro tiempo.

No hay esquina donde no veamos al proletariado en harapos mendigando un pedazo de pan, así cuando un funcionario policial mandado por alguien concurrió a la plaza del Entrevero a advertirles a integrantes del grupo Algo por Alguien, que podían aplicarles la ley de faltas, por el espantoso delito de acercarle un plato de comida a un indigente, lo que pretendieron fue ocultar la indigencia y la pobreza extrema, que supuestamente no existe o está en vías de extinción.

La verdad, con tanta acusación disparatada en estos años, sólo falto que digan que en realidad no hay indigentes, sino que seguramente son cuadros políticos de la “ultraizquierda”, que cuando no se mezclan en eventos deportivos para realizar saqueos, se disfrazan de indigentes para afectar al glorioso gobierno popular, que como bien dijo el inefable ministro Olesker, nos está conduciendo hacia el Socialismo.

En estos grupos más pauperizados y alienados que todos nosotros, vemos los efectos de la acumulación capitalista, es decir de la escandalosa concentración de la riqueza, y de nada sirve que se elaboren políticas focalizadas hacia un grupo u otro de personas en extrema pobreza, porque por uno que salga de esta situación, 10 estarán entrando, es la misma lógica del sistema que se hace carne en la vida de uno cualquiera que puede ser cualquiera de nosotros.

Lo que Marx dijo, y lo que dijo que dijeron

Hace muchos años atrás siendo un joven estudiante del IPA, en el transcurso de una asamblea del CEIPA en la que estábamos participando, alguien citó a don Helios Sarthou para justificar su posición afirmando: Sarthou dijo que… Entonces en la duda, después de superar diversos obstáculos políticos que se nos fueron poniendo por el camino, logramos tener una entrevista con don Helios, y el nos aclaro que nunca había dicho nada sobre ese tema, y es más, nos conto que estaba cansado de cómo en múltiples ocasiones se le adjudicaban asesoramientos o consejos, que nunca había dado.

Sabiamente nos dijo: “la próxima vez no vacilen en venir a hablar directamente conmigo”, fue un gran consejo, aunque a destiempo, enterados los que decían palabras inventadas por ellas y adjudicadas al senador, de nuestra charla con él, nunca se repitieron estos sucesos.

Así  exactamente lo mismo sucede con la obra y el pensamiento de Karl Marx, constantemente se desfigura su pensamiento para sostener las doctrinas más disparatadas, y negadoras de su pensamiento que se puedan imaginar. De este modo por ejemplo la crítica a la religión realizada por él, se transforma por algunos en un llamado a un ateísmo obligatorio impuesto, que no se corresponde en nada con su pensamiento.

Por supuesto que él era ateo, sin embargo no existía ni asomo de odio o rechazo  hacia las personas que profesaban alguna religión, y es más sus biógrafos dan cuenta que por lo menos en una ocasión fue a escuchar junto a sus queridos hijos como amante de la buena música y hombre culto una misa cantada. ¿Por qué? Porque las frases no se deben sacar de contexto, ciertamente si dijo la religión es el opio de los pueblos, pero la frase completa es esta: “La miseria religiosa es, por un lado, la expresión de la miseria real, y por otro la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de las criaturas agobiadas, el estado de ánimo de un mundo sin corazón, porque es el espíritu de los estados de cosas carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo[i].

Es decir que el vio en la religión no sólo una justificación del orden social, sino también una protesta contra la injusticia y la opresión en este mundo, este es sólo un ejemplo de cómo se saca una frase de contexto y se utiliza para con el respetable manto del maestro, justificar ideas propias muchas veces incluso en contradicción con lo que este manifestó.

Así veremos como se pretende transformar a Marx en un tímido socialdemócrata reformista o menos que eso, o en un partidario del genocida Pol Pot, según el caso, cuando ambas visiones a la vez, son interesadamente falsas y malintencionadas, así hace un tiempo analizamos como increíblemente un columnista del diario más oficialista de todos, pretendía justificar con argumentos supuestamente marxistas la mega minería.

Todas estas negaciones del marxismo, típicas de cuando no se quiere reconocer que se ha abandonado el campo popular y se ha ingresado al bando del “es lo que hay valor” , se basan entonces o en la falsificación lisa y llana, o en  “discutir de segunda mano. El procedimiento es bien conocido. Marx es puesto de lado con todos los honores. Las objeciones van contra el “marxismo vulgar”, es decir, contra un Marx para estudiantes de Derecho de primer año”[ii].

Otro truco habitual es contraponer un joven Marx que se pinta como un gran humanista y un filósofo genial, contraponiéndolo con un Marx maduro, duro economista de ideas perimidas, nosotros obviamente no podemos ir hacia el pasado e interrogarlo, pero si ver y estudiar sus libros y correspondencia, y si lo hacemos con la más mínima honestidad intelectual, veremos que no hay contradicción alguna en su pensamiento, quien se aventure por las a veces áridas y a veces  plácidas páginas de El Capital, verá como lo haremos nosotros a continuación al Marx economista conviviendo con el Marx filosofo, mientras desmenuza y analiza la esencia misma del capitalismo, invariable a lo largo de los siglos, miseria para la inmensa mayoría y prosperidad para unos pocos.

Aunque la riqueza nacional crezca cada día seremos más pobres y más alineados

Marx pronosticó lo que inevitablemente iba a pasar y paso, la lógica de la concentración capitalista conducía a que en forma  relativa los trabajadores íbamos a ganar cada vez menos, la clase media iba a desaparecer, y la riqueza se iba a concentrar cada vez más.

Así lo estableció en el capitulo XXIII del Capital La ley general de la acumulación capitalista, afirmando con claridad como el empobrecimiento de las grandes mayorías es una precondición para el desarrollo de la producción capitalista y el desarrollo dela riqueza, en este sistema siempre habrá entonces un sector menos favorecido que vivirá en la miseria, y de hecho Marx continua analizando luego como viven estos sectores sociales, dando datos dramáticos sobre las condiciones de vida de las categorías peores pagas de la clase obrera inglesa, la población nómade, y los obreros agrícolas, y también sobre los irlandeses.

En base a esto nosotros concluimos pues, que por más que se pudieran mañana dar vivienda digna a todos los que habitan en los asentamientos, esto sería como pasar por el terrible suplicio de Sísifo[iii], ya que a pronto de que parece que vamos a culminar la tarea, deberemos recomenzarla nuevamente, porque la propia lógica del sistema capitalista, lleva necesariamente a la exclusión social, y esta se superara únicamente en forma definitiva superando al propio sistema.

Ahora bien, este es el destino que la dictadura del capital reserva para los menos favorecidos de nosotros, pero: ¿Qué destino nos espera al resto?

Los voceros y agoreros del “es lo que hay valor” nos dicen: que poco menos que el paraíso, ya que el PBI está creciendo como nunca antes, nosotros no vamos a decir que no nos importa ese dato, sino simplemente que no importa cuánto crezca la economía si se sigue dando ese crecimiento dentro de los estrechos márgenes del capitalismo, la lógica del sistema siempre será la misma, no importa cuántos televisores tengamos en nuestras casas, ni qué modelo de celular tengamos, sencillamente seremos cada vez más pobres en términos relativos, porque la riqueza se seguirá concentrando cada vez más.

En palabras de Marx: “a medida que se acumula el capital empeora la situación del obrero, cualquiera sea su paga elevada o baja[iv]”, este empeoramiento es para las capas sociales más super explotadas absoluto, y para la gran mayoría relativo.

Así podremos ganar un poco más, y festejaremos si mañana a través de nuestra lucha logramos un aumento salarial significativo, pero al mismo tiempo la distancia entre la riqueza y el poder de los ricos, y la nuestra irán ensanchándose cada vez más, y en el mismo proceso, iremos perdiendo nuestra propia condición humana, aumentando a límites insospechados lo que denominamos como alienación.

Entonces nos enfrentamos con la sucesión dramática de hechos que aparentemente no tienen relación entre sí, pero que si la tienen porque constituyen un todo, crímenes sin sentido, proliferación de gurús y cultos religiosos que tienen en común la oferta de soluciones mágicas pagaderas en cuotas, accidentes de tránsito que muchas veces son más bien suicidios disfrazados, consultas de psicólogos y psiquiatras desbordadas, alto consumo de alcohol y todo tipo de otras drogas legales e ilegales, suicidio, violencia en todas las relaciones humanas.

Y en parte todos estos complejos fenómenos sociales, tienen que ver con el proceso de cosificación al que somos sometidos, somos tratados como cosas, y de este modo impulsados a tratarnos entre nosotros como cosas, transformándose el trabajo en un instrumento de tortura y martirio en vez de ser una de las claves del desarrollo humano.

El excelentísimo primer magistrado, una y otra vez dice que a los uruguayos no les gusta trabajar, que no somos dados a la ley de las 8horas (que sólo existe en la práctica para algunos pocos, ya que la  realidad social del multi empleo la derogó).Ahora bien escuchemos el verbo de un sabio, en vez de la cachará vacía y sinsentido de quien como dice una cosa, dice la otra: “dentro del sistema capitalista, todos los métodos para elevar la fuerza productiva social del trabajo se realizan a costa del trabajador individual; todos los medios de desarrollo de la producción se invierten en medios de dominar y explotar al productor, mutilan al obrero hasta reducirlo a una porción de hombre, lo rebajan a apéndice de la máquina, quitan todo interés a su atormentador trabajo, …, afean las condiciones en que trabaja, lo someten durante el proceso del trabajo al despotismo más odiosamente minucioso, transforman su tiempo de vida en tiempo de trabajo, arrojan a su mujer y a sus niños bajo las ruedas del Juggernaut del Capital[v].

Y de nada sirve que se nos muestren indicadores macroeconómicos que marcan la prosperidad de los mismos de siempre y de los nuevos ricos, porque la acumulación de riqueza de unos pocos es precisamente acosta de la inmolación de las grandes mayorías en el altar del mercado.

En palabras de Marx: “La acumulación de riqueza en uno de los polos, es pues, al propio tiempo, acumulación de miseria, trabajo abrumador, esclavitud, ignorancia, brutalidad y degradaciones morales en el polo opuesto, es decir del lado de la clase que produce como capital su propio producto”. Traduciéndolo a nuestra realidad actual, podemos decir que por cada botella de whisky etiqueta negra que abren los privilegiados de ayer y los nuevos ricos de hoy, se derrama sobre los más humildes la copa amarga de la miseria, que en términos materiales y morales nos envuelve a todos.

[i] Marx, Karl., “Contribución a la crítica del derecho de Hegel”.

[ii] Vilar Pierre, “Marxismo e Historia”. P.357. Planeta. Barcelona.

[iii] Sísifo es un personaje de la mitología griega conocido por su castigo: llevar una piedra hasta la cima de una montaña, y antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo (repitiendo una y otra vez el frustrante proceso).

[iv] El Capital, capitulo 23. P. 14.

[v] Ibidém.

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