LOS CAUDILLOS SINDICALES QUIEREN MÁS CARGOS PÚBLICOS

“La consigna obreros y estudiantes, unidos y adelante”, no era un slogan o exclamación verbal sin contenido, tenía la fuerza y el entusiasmo de la ideología que enfrentaba al capitalismo.
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Escribe Daniel Pereira, Dirigente Nacional

Allá en los mediados de los años 60 la lucha política social se intensificaba en gran parte del mundo, en aquel entonces con la reconocida bipolaridad, del sistema capitalista por un lado y el sistema socialista por otro, dos formas distintas, diametralmente opuestas de entender la vida y el rol del ser humano.

En América Latina el triunfo de la revolución cubana dio un empuje a quienes planteaban un cambio de sociedad, en nuestro país en el año 1964 se consolida el nacimiento de la Convención Nacional de Trabajadores.

Así se abre paso al Congreso del Pueblo en el año 1965 y se impulsa la conformación de la unidad de la izquierda que recién cristaliza con el nacimiento del Frente Amplio, efectivizado el 5 de febrero de 1971.

Anteriormente los socialistas con el grupo de Enrique Erro en la lista 4190 y los comunistas y sus aliados en el FIDEL-1001, no lograron ir juntos en las elecciones que ganó Oscar Gestido del partido Colorado.

Aquel nacimiento de la central de trabajadores fue un gran paso para la lucha social y también política del pueblo uruguayo.

En esos años había disputas entre sectores de izquierda con distintas raíces y algunos matices en los pasos a dar en el futuro, pero también en nuestro país tenía alguna fuerza una dirección gremial amarilla, anti obrera, apoyada por la embajada de EEUU.

La consolidación de la Convención Nacional de Trabajadores derrotando a la gremial amarilla, fue un gran avance popular en la pelea antiimperialista y aportó una gran dosis de aire unitario y combativo para el nacimiento del Frente Amplio.

Por aquellos años la FEUU, los estudiantes liceales junto a la CNT ganaban la calle, los muros y las plazas enfrentando las políticas reaccionarios que impulsaba Jorge Pacheco Areco, que había sustituido, al fallecido O. Gestido.

Obreros presos, militarizados, gremios controlados, estudiantes perseguidos, prensa restringida era la respuesta del pachecato para afirmar una política donde primaban las financieras y la infidencia con el valor del dólar y que sumaba desentendimiento con el parlamento y medidas prontas de seguridad.

El papel de aquellos dirigentes obreros y estudiantiles tuvo un rol fundamental para la unidad de la izquierda y demostrar que había una forma distinta de pensar, de vivir y de actuar a la que planteaban los dirigentes de los partidos blancos y colorados.

La solidaridad real con la revolución cubana, con el pueblo palestino, con la lucha del pueblo vietnamita, el repudio a las políticas impulsadas por el imperialismo norteamericano y sus aliados, tenían una respuesta clara y contundente de parte de la central de trabajadores, de los estudiantes y de las fuerzas de izquierda.

“La consigna obreros y estudiantes, unidos y adelante”, no era un slogan o exclamación verbal sin contenido, tenía la fuerza y el entusiasmo de la ideología que enfrentaba al capitalismo.

Tenía principios y compromiso de hombres y mujeres que luchaban por un mundo más justo, libre y solidario.

En el año 73 con la venia de EEUU y su doctrina de la Seguridad Nacional se dio el golpe de estado y hubo más de 10 años de violaciones a los DD HH, asesinatos, desapariciones de ciudadanos.

Todo para destruir las fuerzas de izquierda uruguayas y así facilitar la entrega de la soberanía nacional, dar mayor ganancia a los empresarios y la consiguiente pérdida de derechos laborales y de menores ingresos familiares.

La vuelta a la democracia burguesa según la constitución que con algunas reformas fue plebiscitada en 1967, dejó brechas grandes que hoy sufren los luchadores sociales y anti sistema.

Por ahí los golpistas y sus aliados pudieron aferrarse, por eso hoy la inmensa mayoría de los violadores a los derechos humanos permanecen impunes.

El controvertido Pacto del Club Naval fue el epicentro político donde se hicieron fuertes quienes violaron la ley, el orden constitucional y que además ya en ese entonces no contaban con apoyo internacional.

Desde ahí en adelante los sucesivos gobiernos de colorados y blancos fueron encontrando un F.A. y un PIT CNT opositores si, pero cada vez más benevolentes con la ideología dominante.

Tuvo mucho que ver en eso la caída del sistema socialista y la derechización en algunos casos marcada y rápida, pero en otros más lenta y matizada de partidos y movimientos de izquierda.

Esto que ocurría tanto en Europa como en casi toda Latinoamérica tenía como orientación final la conciliación de clases y la alternancia entre la burguesía y el progresismo si estos accedían al gobierno.

La división del PCU fue un duro revés para la izquierda antiimperialista uruguaya que repercutió en el FA y en las organizaciones sociales.

La llegada al gobierno de Tabaré Vázquez y su comportamiento fue una demostración de claudicación total ante los organismos financieros internacionales y el gran capital.

Todo ello aceptado por las organizaciones sociales, cuyos militantes principales son dirigentes frenteamplistas, que facilitaron las políticas neoliberales.

En ese aspecto el PIT CNT fue un paraguas protector de gran importancia para frenar luchas, dividir a los trabajadores y debilitar al movimiento social en general, que pretendía oponerse a la políticas acordadas norte expoliador.

El PIT CNT se transformó en un ministerio más de los gobiernos frenteamplistas y varios de sus principales dirigentes fueron designados en importantes cargos políticos.

Así operó siempre a favor del gobierno, renunciando congreso tras congreso, a resoluciones históricas votadas en su momento por los trabajadores uruguayos en defensa de sus reales intereses.

Sus dirigentes no ocultaban eso, aunque fuera en desmedro de los sueldos, cantidad y calidad de los empleos, siempre se justificaban o buscaban excusas.

Varios dirigentes sindicales son empleadores, los sindicatos han aceptado mansamente las tercerizaciones y han amparado en muchos casos la contratación de rompe huelgas.

También han aceptado estadísticas de precios que mezclaban productos de uso diario por la mayoría de las familias de menores recursos con artículos suntuarios utilizados por las sectores más exclusivos de la sociedad.

Estos dirigentes para asegurarse cargos políticos y llegar a senadores y o diputados promueven un paro parcial general para el próximo 18 de setiembre con movilización desde el Obelisco.

Mientras 800 mil trabajadores ganan menos de 14 mil pesos con una canasta familiar que ronda los 55 mil pesos mensuales, los caciques sindicales financiados por el Banco Mundial e instruidos por organizaciones sindicales israelitas, apuestan por las multinacionales y sus aliados locales, para ello hacen paros y movilizaciones, no parece, es realmente, el cuento del revés.

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