CONTRA LA INFLACIÓN RETENCIÓN ES LA SOLUCIÓN

En la República Argentina con una tasa del 35%, permitió que la oligarquía y los capitales extranjeros que habían invertido por ejemplo en la soja, tuvieran que aportar significativamente al desarrollo nacional, en un momento en que sus ganancias se habían disparado

Andrés Freire; 26 de marzo; Uruguay; Asamblea Popular; Unidad Popular
Escribe Prof. Andrés Freire

Otoño invierno del 2013 los trabajadores de la educación van a la huelga, y el gobierno dice “no hay plata”, “concederles el 5%adicional que pide el CODICEN puede determinar una espiral inflacionaria”, la “frazada es corta”, estos son más o menos lo central de los argumentos que se repiten una y otra vez desde el equipo económico, cuando los trabajadores reclaman aumentos salariales, o se piden más liceos, policlínicas, o viviendas populares.

Acompañado de declaraciones incluso insultantes, al estilo de frases como “si no les da la plata es porque son consumistas”, o “sólo trabajan 4 horas, si no les da consíganse otro trabajo”, frases y palabras cargadas en cierto modo de rabia,  ante quienes tuvieron la osadía de gritar el rey está desnudo, y de hacer paro contra algo que no sea la condena a la “derecha social” o en apoyo al propio gobierno como en ocasión del próximo 18del corriente, donde la peor burocracia sindical demuestra que aún no ha tocado fondo y puede incluso caer más bajo.

Otoño invierno del 2014, el índice Puchero esta por las nubes, un kilo de queso magro de primera calidad $270 pesos, 1 kilo de milanesa tiernizada $252,1 kilo de papa cuarenta pesos y uno de zanahoria al mismo precio, los datos oficiales del gobierno manifiestan que la inflación anualizada en el rubro alimentos y bebidas ha llegado al 11,80%, superando no sólo las metas oficiales, sino también los magros aumentos salariales pautados por los tan elogiados Consejos de Salarios.

Dejando en claro que de nada sirve que te den uno o dos puntos más de aumento que la inflación pasada, porque cuando sos pobre como somos todos nosotros, la mayor parte de sus ingresos se te va en la misión imposible de acceder a un menú saludable para ti y los tuyos.

Si reclamamos recursos para atender la Salud, la Vivienda Popular, la Educación, los salarios, nos dicen que no se puede porque generamos inflación, y a la vez somos los trabajadores quienes pagamos la inflación que es real, y que no se debe a ningún aumento desmesurado de salarios, sino a la inacción gubernamental incapaz por convencimiento ideológico, de tomar alguna medida efectiva para enfrentar a los sectores oligopólicos que controlan parte de nuestra estructura económica y a la vez fijar una política de retenciones o detracciones que permitan obtener cientos de millones de dólares para financiar el presupuesto nacional.

Nos encontramos frente a una magnífica oportunidad pérdida, mucho más en el contexto de los precios espectacularmente altos obtenidos en el extranjero, de financiar el progreso de toda la sociedad  a costillas del complejo agro exportador y los capitales depredadores instalados en nuestro territorio y bajar los precios de muchos artículos de consumo interno que inciden en gran medida en el costo de la cada vez más inaccesible canasta familiar.

Y en el rechazo a estas medidas de fondo están unidos todos los partidos políticos con representación parlamentaria, porque sin perjuicio de algunas opiniones minoritarias y sin peso real de incidencia, y de la buena voluntad de multitud de votantes y ciudadanos sinceramente convencidos, los 4 responden en última instancia a los intereses de la oligarquía tradicional, el capital depredador multinacional, y la lumpen pequeño burguesía instalada en el paraíso del consumo y los salariazos a la menemista.

Esto que estamos proponiendo no es siquiera una medida revolucionaria o socialista, sino apenas reformista, en Uruguay ya lo hizo el neobatllismo con los tipos de cambios diferenciales, y en Argentina con un gobierno con cientos de contradicciones y limitaciones y a la vez por su origen, del que se esperaba mucho menos y resultó finalmente mucho más avanzado que el nuestro.

Lo que estamos desarrollando y sosteniendo aquí, no es más que un primer paso, pero para otros es mucho más de donde están dispuestos a ir, pero sólo serán  un paso más hacia las medidas de fondo, la reforma agraria, la nacionalización de la banca, la industria frigorífica, y el comercio exterior, porque bien lo dijo Marat hace más de 200 años ya, quienes hacen los cambios a medias están condenados a perderse.

 ¿Qué es la inflación?

 Normalmente entendemos a la inflación como un aumento sostenido y generalizado de los precios, un fenómeno íntimamente ligado al dinero, que se mide con el Índice de Precios al Consumo, es decir la evolución de los precios de una canasta media de consumo.

Como consecuencia los principales afectados somos los trabajadores y los jubilados o pensionistas, que normalmente tenemos ingresos fijos y escaso poder negociador real, no podemos como el comerciante o industrial transferir rápidamente los mayores costos a un tercero, debiendo esperar un periodo de varios meses, incluso un año como en la actualidad para poder recuperar el nivel real de nuestros ingresos, y esto en el mejor de los casos.

Son perjudicados también los  pequeños productores y artesanos que tampoco pueden fijar sus precios de venta y dependen de los diferentes intermediarios y la acción de los monopolios, y del mismo modo los pequeños ahorristas, que no pueden disponer de grandes fondos para moverse rápidamente y especular. En esta lista de perdedores cabe incluir a los industriales que consuman productos del exterior, pero a su vez  hay una larga lista de ganadores, o de quienes por lo menos la inflación va a tener un impacto neutro.

Los ganadores son  los grandes empresarios, especuladores, exportadores, todos ellos tienen formas de beneficiarse con este fenómeno económico, que es en suma “una expresión de las contradicciones de clase[i].

Pero a pesar de los que ganan y los que pierden “la inflación provoca una inestabilidad general en la economía, surgiendo presiones de las más diversas por parte de los diferentes sectores. Los productores buscan elevar los precios de venta de sus productos para no rezagarse frente a sus costos, o bien acaparan productos en espera de mayores aumentos de precios que les permitan ganancias más elevadas. Por el contrario los sectores de ingresos fijos gastan rápidamente sus ingresos evitando que el paso de los días deteriore aún más la capacidad adquisitiva de la moneda; al tiempo que presionan a sus patrones y empleadores por aumentos salariales.[ii]

¿Por qué se genera la inflación? La solución neoliberal y la solución popular a este problema.

Para los teóricos neoliberales de todos los tiempos, sean nacionales o extranjeros, la inflación tiene una sola causa, el aumento desmedido en la cantidad de dinero disponible, mucho mayor que la cantidad de mercancías en el mercado, por lo que los tenedores de dinero, presionando para acceder a unos bienes relativamente escasos provocan su aumento de precio en forma constante.

Entonces se hace imprescindible reducir o limitar la cantidad de moneda circulando. ¿Cómo?: Abatiendo el gasto público, los salarios reales, y condicionando todo aumento futuro a mayores subas en la productividad. Traduciendo significa: hospitales y escuelas que no se van a construir, viviendas populares que no se van a construir nunca, aumentos de jubilaciones y salarios de miseria que no te van a dar ahora, ni mañana ni pasado mañana, beneficios sociales que se van a negar, horas de cola o meses de espera para ver a un médico, que tus hijos van a tener 30 o 40 compañeros de clase, entre otras miserias cotidianas.

Claro siendo esta la visión dominante existen otras que llegan a conclusiones bien diferentes, así por ejemplo los teóricos de la llamada inflación de costes dan cuenta que puede existir inflación por la acción de grupos económicos que aumenten sus precios para llegar a un margen mayor de ganancias, estos evidentemente deben ser actores que gocen de una posición monopólica.

Lo anterior lo vemos claramente en nuestro país, por lo menos en dos ocasiones, existieron denuncias públicas acerca de la existencia de un acuerdo entre las  5 avícolas principales para proceder a la matanza de los pollitos bebes, a los efectos de reducir el stock existente en plaza, y de este modo lograr un aumento artificial del precio del mismo, logrando dicho sea de paso su objetivo ya que durante el año 2009 el pollo aumento la friolera de un 16% como mínimo, la inoperante Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia recibió la denuncia, y nunca llego como en otros casos, a tomar una resolución al respecto.

A su vez existe también la llamada inflación importada, que es también de aplicación en nuestro caso, debido a los altos precios que se están obteniendo por la colocación en mercados de alto poder económico de nuestra producción, y como en el interior los precios al conjunto de la sociedad se fijan en función de los obtenidos en el extranjero, los uruguayos debemos aceptar pagar la carne, el queso, y todo artículo que se exporte, a precios del primer mundo, pero con sueldos del tercero.

Hemos planteado hasta aquí el problema en toda su dimensión, y el menú de recetas que nos ofrece la macro economía neoliberal presente en los 4 partidos con representación parlamentaria es exactamente el mismo, se asuma o no públicamente: rebaja o contención salarial, reducción del gasto público, privatizaciones, combate al déficit fiscal con más impuestos a los diferentes grupos de trabajadores, desinversión en salud y educación etc. etc., todo esto ya lo hemos probado y sufrido por décadas los orientales.

Pero existe otra alternativa que sabemos por experiencia histórica que funciona, son las retenciones o detracciones al sector agro exportador, aplicadas por Néstor Kirchner en la República Argentina con una tasa del 35%, permitió que la oligarquía y los capitales extranjeros que habían invertido por ejemplo en la soja, tuvieran que aportar significativamente al desarrollo nacional, en un momento en que sus ganancias se habían disparado, debido a los altos precios obtenidos, los que si bien hoy en día no son tan excepcionalmente altos si se mantienen en un muy buen nivel.

De este modo se obtendría con una tasa de fácil recaudación, recursos genuinos que permitirían el ingreso al erario público de cientos de millones de dólares para financiar el aguinaldo a los jubilados, un presupuesto digno para la educación y la salud, un plan de viviendas populares, la reducción del IVA, y el IRPF, sin generar inflación, ni déficit fiscal.

Pero este no sería el único impacto positivo, una medida de este tipo permitiría bajar los precios de los artículos de consumo popular, que se cotizan de acuerdo a los precios obtenidos en el exterior, como la carne, el queso, los aceites, y tantos otros productos.

Por otra parte se reduciría el proceso de extranjerización de la tierra y se desestimularía claramente las exportaciones de ganado en pie, lana sucia, soja y productos fruto de la forestación, actividades que aportan poco y nada a la riqueza nacional, por carecer de valor agregado, a la vez de causar como en el caso de los dos últimos rubros mencionados graves problemas ambientales, obviamente aquí las tasas serian más altas incluso.

Ganaría el conjunto de la sociedad, y perdería un solo pero poderosísimo sector el de los dueños de las tierras nacionales y extranjeros, quizás esto sea lo que ha llevado al actual equipo económico ha ignorar los reclamos de diferentes sectores que han propuesto esas medidas, incluso dentro de la propia fuerza de gobierno, algunos todavía hoy insisten con proponer esas medidas, pero no han tenido ni tendrán ningún éxito, porque en el Frente Amplio ha triunfado el neoliberalismo y por eso mismo no habrá giro alguno hacia la izquierda, ya que la victoria de Harvard a la que hizo referencia nuestro excelentísimo primer magistrado fue total y absoluta, por algo nos fuimos de allí.

Pero a nosotros eso no nos importa, lo hemos dicho hasta el cansancio no estamos participando en la vida política para trabajar con todos y para todos, lo estamos únicamente para que “los más infelices sean los más privilegiados”, no aspiramos a comer un asado en la mala compañía de alguna “princesa”, ni a recibir aplausos en ADM, sino a compartir un buen guiso con pan caliente, en la mesa servida con la dignidad de cualquier obrero. Por eso y para eso estamos en campaña todos los días.

Y lo hacemos con la alegría y optimismo de quien no se resigna a lo que los poderosos de ayer y los impostores de hoy nos dicen es lo posible, hemos puesto proa rumbo a aquel día glorioso en que “la tierra de todos sus frutos y la dicha en nuestro hogar, el trabajo será el sostén que a todos de la abundancia hará gozar”, y hacia allí vamos: ¿te sumas? …

[i]Foladori, G et alt., “Dinero e Inflación”, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1992. p. 27. Este mismo autor fue coautor del también recomendable “Economía de la Sociedad Capitalista” (este se puede bajar en PDF en Internet), manual de referencia para los estudiantes universitarios de nuestro país 20 años atrás, luego fue reemplazado por otros con diferentes autores y una línea económica y política distinta, que a la vez demostraba toda la involución sufrida por la academia y  preanunciaba el porvenir. Yo tuve el gusto de haber sido su alumno en la Facultad de Derecho y recuerdo sus clases y algunas anécdotas jugosas, una en particular, que nos hizo respecto a su participación en el proceso de la reforma agraria durante la Revolución Nicaragüense.

[ii] Ibídem.

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