EL GOBIERNO CON SU GESTIÓN EN APUROS

Sin duda que el gobierno y sus dirigentes tienen por que preocuparse, sobre la obra que han hecho en estos años, pero más les preocupa a los orientales y la estela de desocupación, salarios bajos y cierre de fuentes de trabajo, en los últimos meses


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En estos días van surgiendo nuevas informaciones previsibles pero que surgen en forma inevitable en la superficie, y son asumidas por la política dominante como hechos ya irreversibles.
Por un lado es la caída de la actividad económica global en el país, y sus repercusiones en toda la vida social y política. El segundo aspecto también de importantes dimensiones es como ello lleva a una caída mayor de la política del partido de gobierno. Y el otro gran aspecto es la nueva dimensión que toma las nuevas denuncias que se producen por parte de los impunes contra quienes pretenden avanzar en la demanda nacional y universal por los derechos humanos, el conocimiento de la verdad y justicia por parte de la ciudadanía.

La actividad económica del país ha caído a niveles inimaginables para los escribas de la política macroeconómica que habían pronosticado una suba mucho mayor de la actividad económica y estamos notoriamente como varias veces lo hemos sugerido ante un desplome constante que se ha iniciado hace varios años, y en el último tiempo es inocultable.
La industria cae en los niveles de actividad y el desempleo crece, el imaginario del 10% en la inflación es superado en los datos oficiales, la violencia social aumenta, y el gobierno no puede contener con su cuota de despartidización y a la deriva en sus ideas, e inoperancia práctica, el descontento social en ascenso.
Cada vez más escasos resultan los elementos conceptuales por los cuales puede afirmarse que se va bien, sobre todo cuando repetidas veces se ha llamado al diálogo social, para enfrentar la crisis y la propuesta oficial es decir que para el salario no hay plata, y para la llamada inversión pública se han producido grandes recortes.
Las cámaras empresariales, queriendo garantizar al máximos sus ganancias, ven un factor de inflación el aumento de salario, y el gobierno por más que propicia el encuentro entre trabajadores del sindicalismo oficial con los empresarios los margen son estrechos hasta para la voluntad de sostén de la política económica de los dirigentes del PIT, que están en ambos lados del mostrador de la política concertada, como lo han demostrado en la última elección del BPS,donde todavía no se sabe muy bien que pasó con las listas opositoras desaparecidas de los circuitos en los primeros minutos de las “mágicas” elecciones de marzo pasado.
En el momento que se producen nuevamente subas significativas en los precios del transporte, afectando la capacidad del salario y jubilaciones, las medidas de la llamada bancarización toman un nuevo empuje ante las necesidades que imponen los bancos y en general el circuito financiero, en las nuevas necesidades globales del capital.
No es entonces una novedad en lo que está sucediendo con el gobierno, cada vez que se mueve aparecen nuevos problemas de diversa índole, donde el tema de ANCAP tiene particular relieve y afecta directamente al vicepresidente de la república, que hoy da la impresión que ha pasado a “cuarteles de invierno” resultado de su “rutilante” gestión al frente de la empresa de combustibles, desencantando no slo a la oposición sino al país, y a sus propios electores.
Sin duda que el gobierno y sus dirigentes tienen por que preocuparse, sobre la obra que han hecho en estos años, pero más les preocupa a los orientales y la estela de desocupación, salarios bajos y cierre de fuentes de trabajo, en los últimos meses.

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