¿SI TE LEGALIZO UNA COSA, TE LEGALIZO LA OTRA..?

…ES QUE TENGO UNA AGENDA DE DERECHOS MUY OCUPADA

5c5cd-tabareporroDesde la fuerza política de gobierno, se arenga en algunas oportunidades que es tiempo de dar un giro a la izquierda y en otras que es tiempo de profundizar los cambios. Nosotros entendemos detrás de esas consignas, que conceptualmente ese tiempo se refiere al clima; según para donde sople el viento salen con uno u otro planteo.
En el primero,si bien hemos señalado en nuestros análisis que está claro que no existe margen en los compromisos asumidos por el gobierno con el FMI, el BID y sus estrechos vínculos con el gran capital y explícitamente con el imperio, y que ello se reafirmó con las resoluciones del último congreso del FA de cara a un eventual próximo gobierno; al menos admite que hasta
ahora no se ha ejecutado un programa de izquierda de acuerdo a las expectativas con las que conquistó la administración tal como se ha visto el carácter de estos dos períodos de gobierno del FA.
Cuando refieren a la profundización de los cambios abrimos grande los ojos como el dos de oro, ya que en función de la caracterización expuesta anteriormente, es alarmante para los intereses populares que se profundice este modelo: en primer lugar porque diluye toda posibilidad de que las capas mas sumergidas de la población salgan de esta situación, mientras se hipoteca por décadas la soberanía nacional a través de la profundización de la dependencia del capital financiero
internacional mientras se posterga toda construcción de un modelo justo, que cambie la escala de valores imperante colocando a los trabajadores organizados y conscientes como sujeto promotor de su destino.
En los hechos creemos que para lograr estos cambiosse debe instaurar un régimen político en donde gobierne la mayoría y los medios de producción hoy controlados por la burguesía pasen a manos del proletariado, acabar con la explotación asalariada en proceso interrumpido hacia el comunismo.
Si bien nosotros imponemos nuestro método de análisis científico para luego expresar estas consideraciones, al exponerlas contrastando con la realidad, recibimos una “prédica indiscutible” de parte del oficialismo acerca de los logros de sus gobiernos progresistas, basados casi en su totalidad en algunos aspectos sociales y sobre todo en cuanto a las tan mentadas “libertades”.
Es en ese aspecto al que queríamos referirnos en esta oportunidad. El pasado martes, dirigiéndonos al Local Central del 26 de Marzo con motivo de la preparación del Plenario Nacional de la J26 que realizamos en el día de ayer, nos encontramos por casualidad (o no) a contracorriente de una numerosa marcha en defensa de la marihuana; la última de ellas con la marihuana ilegal, puesto que terminaba en el palacio legislativo al tiempo que se aprobaba la ley mediante la cual se legaliza y regula el autocultivo, y también la producción, regulación y distribución de la droga por parte del Estado. Una observación que nos llamó la atención fue el contraste, ya que mientras pasaban jóvenes oliendo y disfrutando la conquista de libertad, había otros jóvenes e incluso niños revolcándose dentro de contenedores de basura olfateando el estado de desperdicios para alimentarse.
Esta marcha que estaba protagonizada en su inmensa mayoría por jóvenes, entre ellos integrantes de juventudes políticas afines al oficialismo.
A esto, nos cabe preguntarnos cual es el papel que desarrollan las juventudes políticas oficialistas y cual es verdadero papel de una juventud revolucionaria.
Diversos argumentos reaccionarios apuntan a que los jóvenes carecen de sentido crítico y están alejados de toda perspectiva de lucha.
Sólo en este año 2013 muchos jóvenes se han movilizado protagonizando variadas marchas, de las cuales hacemos una clara diferenciación entre aquellas que se hicieron en interés del desarrollo del campo popular con postura política clara y objetivos concretos; aquellas de carácter espontáneo y sin una clara dirección que pueden o no tener un contenido justo pero que no aportan al desarrollo de la lucha de clases, y las que solo pretendían una movilización amorfa de respaldo a los intereses gubernamentales y en pos del modelo pseudoprogresista.
De esta separación es que podemos identificar cual es la estrategia del oportunismo, que ha utilizado su convocatoria de manera funcional al partido de gobierno, según su participación o su apuesta a la desmovilización en unas y otras.
Si bien ya hemos señalado la desmovilización y la desideologización por la que atraviesa nuestra sociedad y cuales son las causas y los responsables, así y todo varios segmentos jóvenes aun se movilizan en el marco de diferentes recibimientos y repudios de personalidades y acontecimientos internacionales; marchas por derechos humanos del pasado reciente y de la actualidad, juicio y castigo; por la tierra, el agua y los recursos naturales; escarches; contra los megaproyectos; contra la represión, el abuso policial e injustas detenciones; por reivindicaciones estudiantiles; contra la violencia del Estado y la impunidad con la que actúa, en particular también el poder judicial.
La segunda observación es cuales son los temas que impone el sistema, cuál es el margen de acción que ofrece el modelo, en cuáles hay un espacio al menos de falsa participación o incidencia.Ahora bien, la marcha que hacíamos referencia por la marihuana se enmarca en cerrar el año preelectoral con la aprobación de tres leyesde lo que llaman la agenda de derechos.
Ellas son conocidas como el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto y la legalización de la marihuana. Nuestra postura ante cada una de ellas es pública y conocida, y distinta en la consideración puntual de las mismas.
En lo sustancial, casi no concebimos la posibilidad que a esta altura del desarrollo de la sociedad nos podamos oponer a que la
unión de dos personas merezca los mismos derechos legales cualquiera sea su opción sexual. Estamos a favor de la despenalización del aborto, el aborto legal, seguro y gratuito; pero según nuestra postura en este tema no estamos de acuerdo con la ley aprobada. En tanto nos hemos opuesto fervientemente a la legalización de la marihuana, y hemos fundamentado ampliamente nuestra posición.
Pero quienes levantan la bandera de conquista de libertades, nunca proponen un análisis desde el punto de vista de clase, a quién beneficia cada hecho político y enmarcado en qué proyecto económico y según los intereses de quién.
Nosotros no vemos la promulgación de las tres leyes como avances producto de las luchas populares, sino simplemente como reformas de la ley burguesa reflejadas en el desarrollo de la moralidad que esta clase imparte, reformas y aggiornamientos que en cualquier sociedad son necesarias con el transcurso del tiempo para plasmar en la ley este desarrollo, y satisfacer a las clases dominantes y sus demandas y/o instrumentos para mantener y perpetuar el sistema imperante.
Es así que las juventudes políticas y las organizaciones sociales que dominan o incluso en algunos casos crean a su medida para ello; dividen a la juventud por segmentos para militar abnegadamente en torno a algún tema que tenga gancho con ellos; utilizándolos como legitimadores de políticas neoliberales.
Puede ser para conquistar derechos de los que carecen quienes comparten orientación sexual, pueden ser los derechos humanos y la ley de impunidad quienes tienen familiares o un férreo compromiso con esta causa, puede ser legalizar lo que
ellos consumen, militar en contra de la baja de la edad de imputabilidad, defender a los animales quienes tienen un gran apego a ello, contra los carros tirados por caballos a quienes les entorpece cuando manejan el auto de sus padres, el 6% del PBI para la educación, etc. Estos nucleamientos, todos ellos dirigidos y cuidadosamente desconectados unos con otros, no sólo dividen en agrupamientos policlasistas, sino que apartan a los jóvenes de su condición natural de luchar por una sociedad más justa, perdiendo generaciones enteras militando por reclamos que muchas veces los terminan traicionando desde el ejecutivo, el parlamento o las cúpulas de sus organizaciones. Esto generalmente termina conformándolos con migajas o medias tintas, o con la frustración total y resignación al verdadero cambio social.
Del mismo modo que no nos oponemos al acceso universal a la tecnología (por el contrario), pero sostenemos que no es mediante el Plan Ceibal que se mejore nuestro sistema educativo ni se acorten las diferencias sociales; sostenemos que si no se resuelven las carencias en educación, salud, trabajo, vivienda y alimentación de amplios sectores de la sociedad que determinan sus condiciones de vida, ni siquiera nos estaremos asomando a conquistas ni avances de la Libertad que buscamos.
Se sigue cultivando el regocijo para los de arriba, y para los de abajo… Pan y Circo.